Reforma impostergable

Foto Rebeca

En la década de los años cincuenta, uno de los objetivos principales de la lucha contra la dictadura, era el restablecimiento pleno de la Constitución de 1940, algunos de cuyos artículos no se cumplían. Instaurado el nuevo régimen, ésta se ignoró, y el país comenzó a regirse por una denominada Ley Fundamental, que legalizaba a priori todos los actos de las autoridades, bajo el principio de que la revolución era fuente de poder.

No fue hasta el año 1976 que se elaboró una nueva Constitución, ahora de contenido socialista, inspirada fundamentalmente en la soviética de la era estalinista, por cierto, para entonces, ya reformada en ese país. Su elaboración se realizó por una comisión creada al efecto, sin la convocatoria a ninguna Constituyente, donde estuvieran representadas todas las tendencias políticas existentes en el país, la cual, después de confeccionada, fue sometida al escrutinio nacional (con una participación más formal que real) y, con pocos cambios importantes, aprobada en referendo, como se aprueban las cosas en Cuba.

Esta Constitución, reformada y ratificada en 1992 y 2002, es la que se encuentra vigente, aunque es desconocida por la mayoría de la población y hasta por las autoridades, que sólo sacan a relucir algunos de sus artículos cuando les conviene políticamente, ignorando algunos y hasta violando otros. En realidad, para la ciudadanía, la Constitución es simplemente un documento más, sin aplicación práctica en sus problemas cotidianos y, por lo tanto, carente de uso.

Esta Constitución, además de otros absurdos, artículos arcaicos e incongruencias, plantea la hegemonía del partido único, la delimitación de las organizaciones del Estado como únicos espacios legales y la irrevocabilidad del socialismo. Además, consagra que ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos en su texto, pueden ser ejercidas contra lo establecido en ella misma y en las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo. Una vez más, todo se generaliza ideológicamente, obviando que el denominado pueblo cubano no está constituido sólo por los simpatizantes del régimen, sino también por muchos miles que no lo son, y que poseen y defienden, como cubanos en igualdad de derechos, otras opciones políticas, económicas y sociales.

Si aspiramos al diálogo y a las vías pacíficas para resolver nuestros problemas, es necesaria una reforma constitucional y política, que permita la despenalización de la oposición y la ampliación de las libertades públicas. Esta no debe verse como algo en contraposición a la reforma económica o como un objetivo a lograr después de ella, sino como algo impostergable, ya que es una necesidad dictada por la aparición de nuevos sujetos sociales, que no se encuentran legítimamente representados en las actuales instituciones del Estado.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Reforma impostergable

  1. Alfredo Domínguez dijo:

    Estimado Sr. Fernando Dámaso,
    Ante todo mis respetos y agradecimiento por sus artículos, claros, concisos y con un estilo que hace amena su lectura. El de hoy, titulado “Reforma impostergable”, es verdaderamente lapidario.
    Con respecto al mismo, cabe hacer una observación relacionada con la frase final del primer párrafo, donde dice “…el país comenzó a regirse por una denominada Ley Fundamental, que legalizaba a priori todos los actos de las autoridades, bajo el principio de que la revolución era fuente de poder”.
    Efectivamente, el 7 de febrero de 1959 fue promulgada por el consejo de ministros la llamada Ley Fundamental de la República de Cuba, que daba marco legal a todo lo que posteriormente se legisló por decretos (aunque se les denominara leyes), y aquí cabe la observación mencionada anteriormente, y es que todas esas acciones se justificaron invocando el principio de que “la revolución era fuente de derecho” (no fuente de poder), y siendo fuente de derecho quedaba legalizado todo lo que a su nombre se realizara.
    Un cordial saludo,
    Alfredo Domínguez

  2. John J Vallejo dijo:

    Esta constitucion ha sido mas que una farsa sobre todo con los tribunales revolucionarios dos anos 60, 70, y 80. El estado de derecho en Cuba desde el triunfo de la revoucion no ha sido mas que una farsa que es tejiversada convenientemente por los interes revolucionarios. Los famosos tribunales del pueblo fueron una farsa al servicio de la revolucion, el derecho de Habeas Corpus muchisimas veces sino en su mayoria no es respetado. El derecho juridico Cubano dejo de existir al triunfo de la revolucion

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s