Lemas y consignas

Foto Rebeca

Hace un mes escribí sobre el lema que presidiría la celebración del 1 de Mayo en Cuba: Unidos por un socialismo próspero y sustentable. Pensé que alguien, con dos dedos de frente, se daría cuenta de lo absurdo del mismo y recomendaría cambiarlo por otro más potable. No sucedió así y hoy, a unos días de la fecha, se repite agotadoramente por la prensa, la radio y la televisión. Era como pedirle peras al olmo. El socialismo nunca ha sido ni será próspero y sustentable. Su fracaso global así lo demuestra. El lema parece más propio del capitalismo, a pesar de sus crisis y problemas.

El lema y la consigna, que para el caso es lo mismo, me trajo a la mente algunos utilizados en diferentes años, cuando se quería movilizar a las masas en pos de alguna tarea u objetivo. Recuerdo Humanismo sí, comunismo no (bola escondida), Fidel, ésta es tu casa (inocencia política), Fidel y Jruschov, estamos con los dos (sobrevivió hasta la Crisis de Octubre). También, La ORI (Organizaciones Revolucionarias Integradas) es la candela, cuidado que te quema (puro sectarismo), Los diez millones van (la zafra fracasada), Convertir el revés en victoria (como secuela de la misma), La lucha armada es el único camino (duró hasta el triunfo de la Unidad Popular en Chile) y, la más absurda de todas, Ahora sí vamos a construir el socialismo (después de más de veinte años de sacrificios por él). Esta última ocupó el primer lugar durante mucho tiempo, hasta ser desplazada por la actual.

En el mundo de la publicidad, cuando se elaboraba un slogan para una campaña, que es lo más parecido al lema y la consigna, se hacía primero un muestreo aleatorio entre una determinada cantidad de personas, para conocer si tenía cualidades para pegar. En dependencia de los resultados obtenidos, se utilizaba o no. Parece que ahora los lemas y las consignas son elaborados por alguna o algunas mentes calenturientas, sentadas tras un buró, quienes consideran que sus ideas las comparte todo el mundo. Olvidan que los tiempos han cambiado y, con ellos, también las personas. Aunque una mirada superficial parezca demostrar lo contrario, ya no es tan fácil engañar realmente a la mayor parte de la población.

De todas formas, como escribí entonces, los actos por la fecha serán todo un éxito, tanto en la capital como en las provincias y municipios. Los cubanos acudirán, no porque deseen hacerlo ni crean en lo que hacen, sino porque consideran que deben hacerlo, para evitar posibles afectaciones en sus empleos, estudios, viajes al exterior, ascensos y otras migajas que dependen del Estado. Esta situación se ha venido repitiendo año por año y, si algo demuestra, es lo mucho que aún le falta por andar a la sociedad civil, para ser una fuerza determinante en la nación. Por eso, los lemas y las consignas son los que menos importan, pudiendo ser absolutamente falsos y hasta virtuales. Ellos, en realidad, no movilizan a nadie: los instrumentos de movilización son otros.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a Lemas y consignas

  1. Gulpo dijo:

    Nada amigo Castro Fascismo corriente la consigna pegue o no expresa más que todo el deseo de permanencia de un grupo de poder cuya cabeza visible son la Familia Real de los Castros y sus generales sin batalla

  2. La auténtica Sociedad Civil es la que semueve en defensa del Derechos de cada Ciudadano a Hacer Valer el Voto, sin influenciarlo para predisponerlo a favor o en contra de determada Filosofia Politica.

  3. Ramón Ojeda dijo:

    Aquellos polvos trajeron estos lodos. Aunque la actual realidad de los cubanos es multifactorial, hay un factor específico al que yo atribuyo la mayor cuota de “culpa”, usted lo llama “inocencia política”, yo lo califico como “irresponsabilidad festinada”, llámese como se llame es, sin embargo, el vicio cívico en que incurrió la sociedad cubana en los primeros momentos del castrismo y el que su astuto “líder sentimental” utilizó como pivot para desmontar no solamente el sentimiento cívico de aquellas generaciones, sino además para cerrar el paso a la posibilidad de educación cívica de las que vendrían después. Lo dicho, aquellos polvos trajeron estos lodos.

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