Falsas “potencias”

Durante muchos años, tal vez demasiados, la palabra potencia ha formado parte importante del lenguaje gubernamental. Hemos sido, por cierto algo bastante dudoso, potencia médica, potencia moral, potencia educativa, potencia deportiva, potencia cultural, potencia científica y otras muchas más hasta superar el mítico número de las siete potencias, aquel perfume barato de nuestros padres, que olía a todo y no olía a nada en particular. Algo similar ha sucedido con tantas potencias.

Apuntalada la palabrita en un concepto faraónico de todo lo cubano, se nos hizo creer que era verdad, y la cruda realidad tuvo que venir a demostrar su inconsistencia y falsedad, aunque todavía algunos, tanto en el interior como en el exterior, siguen creyendo en ella, principalmente por falta de información verídica o fanatismo primitivo.

Todos estos falsos monumentos, levantados para poder manipular más fácilmente a la mayoría de la población y que, desgraciadamente, cumplieron su objetivo, hoy constituyen simples ruinas, que compiten con las de las edificaciones que se vienen abajo cada día, al menos en la ciudad de La Habana.

Nadie hoy, con dos dedos de frente, se atrevería a hablar de potencia en algo, so pena de hacer el ridículo y no ser tomado en serio, lo que constituye una muestra irrefutable del deterioro político-ideológico actual, que recorre la sociedad cubana. Al ciudadano de a pie, hoy no le interesa formar parte de ninguna potencia, sino que le permitan luchar su día a día y sobrevivir junto con su familia, donde la interferencia del Estado sea la menor posible. Esto, aunque oficialmente se trate de mostrar lo contrario, con la irreal consigna de barrio-revolución que aparece por doquier, ha desarrollado el individualismo y el sálvese quien pueda en una sociedad aún demasiado cerrada, a pesar de las actualizaciones y los lineamientos.

Por suerte, lo faraónico parece haberse ido a bolina y, junto con él, tantas potencias que en realidad nunca lo fueron.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Falsas “potencias”

  1. El Lapón Libre dijo:

    ?Cómo va a afirmar usted eso Don Fernando? Somos una potencia … en chivatería y oportunismo.

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