Demolición decidida

Vista desde la calle 27

Leo en la prensa que, el que fuera Hospital Pedro Borrás Astorga, encuadrado entre las calles 29 y 27 y F y G, en el capitalino Vedado, uno de los dos ejemplos más importantes de arquitectura hospitalaria Art Déco (el otro se encuentra en la ciudad de Chicago), será totalmente demolido en el primer semestre del presente año 2013.

Aunque desde hace años se ha venido denunciando su progresivo deterioro por ciudadanos responsables, en realidad del hospital, venido a menos desde hace más de veinte años, lo que quedan actualmente son ruinas, donde personas necesitadas sustraen materiales de construcción, aún a riesgo de sus propias vidas, y parece que ya resulta insalvable.

Las preguntas que uno se hace son: ¿A qué se debió el deterioro de tan magnífica construcción y cuáles fueron sus causas? ¿No se pudo evitar a tiempo, con medidas de mantenimiento y de reparación, llegar a esta situación? ¿Puede darse el país el lujo de perder indolentemente instalaciones de este tipo? ¿Por qué, desde hace dos décadas, se está discutiendo qué hacer con la instalación y nunca se hizo nada para salvarla? ¿Quién responde por esto? De seguro no habrá respuestas, como tampoco las hubo cuando, de la noche a la mañana, por causas que no convencieron a nadie (tenía defectos constructivos), se decidió demoler el conocido edificio Alaska en la esquina de las calles M y 23, también en el Vedado. Se dice que igual suerte le espera al edificio López Serrano, otro ejemplo de Art Déco, en las calles L y Línea y, por el estado de deterioro en que se encuentra, con áreas clausuradas por desplome del techo, algo parecido pudiera sucederle al Hospital América Arias, en la calle G entre Línea y calle 9. Como es de suponer no son los únicos casos.

Esto de permitir que edificios importantes se deterioren progresivamente y se conviertan en pérdidas irreparables, sin ningún tipo de acción constructiva que evite su destrucción, ya se ha vuelto una costumbre de las autoridades capitalinas y, lo peor es que estas cambian cada cierto tiempo, sin que ninguna responda por ello, ni tampoco sean enjuiciadas ni sancionadas. Actuar así demuestra, entre otras cosas, absoluta falta de cultura y de respeto por la ciudad y a sus valores, algo que debiera ser la divisa principal de quienes deben y dicen servirla, por los cargos que ocupan.

Mientras no se tomen medidas serias para revertir esta situación anómala, que ya se extiende por demasiados años, la ciudad continuará cayéndose a pedazos.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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13 respuestas a Demolición decidida

  1. Dolores dijo:

    Es sumamente facil destruir lo que no construiste, lo que no te costo un centavo armar.
    Los comunistas son como las termitas y su credo principal es: ” A lo que no nos cuesta, hagamosle fiesta” Asi es como solo con echar un vistazo a La Habana, podemos ver a simple vista todos los logros de la revolucion, como han perfeccionado con los años el arte de hacer ruinas y convertir en una aldea lo que antes fue una ciudad desarrollada y civilizada.

  2. Otro ejemplo de la barbarie innombrable que vive la Cuba de hoy. Coincido al 100% con el articulista y con los comentarios anteriores. Además de que ese lugar me trae muchos recuerdos de mi infancia. Qué tristeza !

  3. Pingback: Penúltimos Días

  4. GUSTAVO RODRIGUEZ dijo:

    De los otros edificios, no se: Los hospitales hay que demolerlos cuando son muy viejos, no se acuerdan del Reina Mercedes en 1959 o 60, que estaba donde hicieron Coppelia? y eso que el edificio era de los pocos de la epoca de la Colonia que quedaban en aquel entonces; el Fajardo fue el sustituto. Mi pregunta es;Hubo o habra sustituto para “El Infantil”?

    • Arturo Gomez dijo:

      El Hospital “Reina Mercedes” venía funcionando desde la época colonial española y se sustituyó principalmente por estar ubicado en un lugar inadecuado y por la obsolescencia de sus instalaciones. Este no es el caso del Hospital “Pedro Borrás”, que se encuentra en una zona de hospitales. En su cercanía se hallan el Ortopédico (Fructuoso Rodríguez), el Oncológico (Zoilo Marinello) , el Neurológico, el de Endocrinología (Fajardo) y el “Calixto García”.
      Si el “Pedro Borras” iba a ser desactivado, la decisión debió tomarse desde un inicio y no dejar que se fuera cayendo a pedazos durante quinquenios. Se hubera liberado el terreno ocupado por sus instalaciones y se hubiera utilizado en algún fin útil.
      Cuando se cerró el “Reina Mercedes” se inauguró el Hospital “Mercedes del Puerto”, en el edificio que hoy ocupa el Instituto de Endocrinología “Manuel Fajardo”.

    • Roberto Diaz dijo:

      El Hospital “Reina Mercedes” fue inaugurado en el año 1886 y se mantuvo en funcionamiento hasta el año 1954, cuando se demolió para construir un hospital en otro lugar. Este nuevo hospital, llamado “Mercedes del Puerto”, se inauguró ANTES de 1959, y años después fue rebautizado con el nombre de “Manuel Fajardo”. En esa instalación se encuentra actualmente el Instituto de Endocrinología.
      Después de 1959, en los terrenos que ocupaba el “Reina Mercedes”, se construyó un Pabellón de Turismo que se mantuvo funcionando por un año y luego se aprovecharon varias de sus instalaciones para un Centro Recreativo (tipo cabaret) llamado Nocturnal. En el año 1966 se decidió la construcción de la heladería “Coppelia”, que aún se encuentra en ese lugar.

  5. Arturo Gomez dijo:

    El deterioro del Hospital Infantil “Pedro Borrás” es algo que llevaba décadas progresando.
    Construir o mantener algo requiere esfuerzo y recursos. Dejar que algo se destruya por efectos de la naturaleza no requiere otra cosa que dejar transcurrir el tiempo, sin hacer nada.
    Cuando todo es de todos, nadie se siente responsable por nada. Todos esperan que sea otro quien tome las acciones para la conservación de las cosas. Mientras tanto transcurre el tiempo y las cosas se van deteriorando y destruyendo.
    Recorran cualquier ciudad de Cuba, miren a su alrededor, y apreciarán esa destrucción, producto de la desidia y la apatía de quienes se sientan a esperar que otros hagan algo por arreglar las cosas.
    Lo más lamentable y terrible es que la misma actitud se observa en esa sociedad, en el terreno político. Todos, excepto una exigua minoría que pocos tienen el valor de apoyar abiertamente, se dedican a ver como las cosas pasan, en vez de hacer que las cosas pasen.
    Triste destino para un país cuyo futuro es, en el mejor de los casos, incierto.

  6. Dolores dijo:

    De estilo Art-Decó y construido en el año 1933, fue el primer hospital infantil de La Habana. Con quinientas camas y cuerpo de guardia, brindaba atención médico hospitalaria a niños de la provincia y de más allá.

    En el año 1988, comenzó la reparación capital de este centro, promovida por filántropos asturianos, que al ver el estado de deterioro que presentaba y enterarse de que el nombre del hospital correspondía a un joven médico descendiente de asturianos, decidieron donar recursos para acometer su restauración.

    Cierto tiempo después, los donantes quisieron ver como marchaba la obra y quedaron sorprendidos cuando vieron que la destrucción era mayor, sin encontrar explicaciones para la desaparición de los recursos enviados. De esta forma, cesó la valiosa colaboración.

    La construcción de una gigantesca cisterna que afectó los cimientos, la limpieza de las estructuras de acero con chorros de arena a presión, sin tener en cuenta que el tiempo a la intemperie las había debilitado, y más desvíos de recursos, decretaron la muerte de esta instalación, que hoy sirve de hogar a ratas y cucarachas y de sustento a los buscavidas hasta que sea convertida en parqueo.

  7. Dolores dijo:

    Y el Hospital Julio Trigo, aquel que Fidel Castro afirmo en uno de sus kilometricos discursos que era sin dudas el mejor hospital de Cuba en los primeros dias de la Revolucion en 1959. Echenle una miradita en google para que vean en lo que ha terminado. Ojala esos fueran los unicos ejemplos, la lista es tan dolorosamente interminable que es para echarse a llorar al ver todo el patrimonio arquitectonico que se ha perdido en esos años.

    A nadie parece importarle, cuando todo es de todos, es lo mismo que decir que nada es de nadie y no hay a quien pedirle cuentas, no hay quien proteja ni quien evite que estas cosas sucedan. Como dijeron antes aqui, la desidia es grande en nuestro pais y la urgencia por encontrar que llevar a la mesa dia a dia ha permitido que toda la otra barbarie deje de ser importante. Triste…

  8. Pingback: Hospital Pedro Borrás/Hospital Municipal de la Infancia de La Habana | Cuba Material

  9. Poco a poco pero de manera inexorable el castrismo ha ido destruyendo lo que se robó en los primeros años de la nefasta involución.
    Nada ha hecho ni construido la tiranía.

  10. Wilken Fernández dijo:

    Usted sabe que no son las autoridades capitalinas las culpables de eso, sino las autoridades de la nación. Sería muy bueno empezar de una vez a señalar, también desde adentro, a fidel castro y su hermano de todas las atrocidades que pasan en Cuba, pues ahí no se mueve un dedo si ellos no lo deciden, y todos los cubanos lo saben muy bien.

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