¿Free the five o Free de four?

Foto Peter Deel

Por estos días se ha incrementado la campaña por la liberación de los cinco, con presentación del informe del compañero Alarcón, como plato obligatorio del menú, en cuanto evento se realice en Cuba, sea nacional o internacional, más la manipulación continua de los jóvenes al reclamo de nunca dejaremos solos a los cinco y el cinco por los cinco, dedicándoles ese día de cada mes. Además, forma parte de la Feria Internacional del Libro recién comenzada. Se puede decir que los cinco están hasta en la sopa.

En realidad, la campaña debiera ser por los cuatro, pues uno ya hace tiempo que se pasea por Miami, sin que nadie le haga caso ni le tire un hollejo (y hasta ha visitado a sus familiares en Cuba), constituyendo un rotundo mentís a la afirmación de que su vida peligraría, si se quedaba en territorio norteamericano, mientras espera el cumplimiento de los tres años de libertad supervisada, algo establecido en Estados Unidos para todo aquel que cumple condena por más de diez años, con el objetivo de facilitar su inserción social progresiva, y no como un castigo particular extra, como no cesan de repetir sus familiares y nuestras autoridades.

Es humano, y merecen ser respetados los nobles sentimientos, cuando algún miembro de la familia se encuentra en dificultades, pero es inaceptable prestarse a una manipulación política y formar parte destacada de ella, como si se disfrutara. Quisiera estar equivocado, pero esta es la conclusión a la que, por acumulación de hechos, he llegado. Caras compungidas, una que otra lágrima furtiva, discursos y llamamientos multiplicados hasta el aburrimiento, me hacen pensar más en el afán de protagonismo político-social (y lo que este representa en viajes, vestuario, visitas, actos, celebraciones, etcétera), que en sentimientos reales.

En definitiva, los cuatro permanecen presos cumpliendo sus condenas, después de haber sido demostradas sus culpabilidades: infringieron las leyes y están pagando por ello. Esa excusa pueril de venir a salvar al vecino y a nosotros mismos en casa del vecino, no se la cree nadie con dos dedos de frente. Todo no es más que una campaña política mediática (no es la única), para mantener entretenida a la mayor parte de la población, tratando de desviar su atención de los problemas verdaderos e importantes. Ya quisieran muchos cubanos de a pie, disfrutar de las condiciones de que disfrutan estos prisioneros del imperio.

Parece que lo de los cinco se mantiene, además de porque suena mejor Free the five que Free the four, porque nuestras autoridades son bastante lentas para introducir cambios (hasta sus fotografías resultan obsoletas, pues fueron tomadas hace más de doce años), aunque estos sean necesarios y los exija la realidad.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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