Los cambios son inevitables

Foto Rebeca

Muy pocos dudan que en Cuba se estén realizando cambios, aunque estos sean epidérmicos y demasiado lentos. También muy pocos dudan que debieran ser más profundos, abarcadores y rápidos. El modelo implantado a partir del año 1959 ha demostrado con creces su fracaso: en lugar de resolver los problemas que proponía solucionar, los ha agudizado, además de crear otros nuevos. Aferrarse al mismo, actualizándolo, retocándolo, decorándolo y hasta disfrazándolo, para presentarlo como la única salida válida a la crisis nacional, solo engaña a algunos: los que prefieren ser engañados. La mayoría de los ciudadanos, hastiados de promesas incumplidas y de consignas vacías, exige hechos. Es verdad que muchos, aún tímidamente, en la soledad de sus hogares y entre familiares y amigos, sin ir más allá. Otros, los menos, se atreven a plantearlos públicamente, ejerciendo su derecho a opinar y a formar parte de la vida nacional. Aún son pocos, pero nada quita que más temprano que tarde puedan ser muchos.

De todas maneras, los cambios han de llegar, tanto económicos como políticos y sociales. Nadie podrá evitarlos. Ahora bien, estos pueden producirse pacíficamente, como un proceso natural de desarrollo, o de forma violenta, rompiendo barreras. Solo los cavernícolas prefieren los segundos. La mayoría de los cubanos preferimos los primeros. En cualquier enfrentamiento desde posiciones de fuerza, quien siempre perderá será la Nación, y ya esta ha perdido demasiado. Acumular desgracias y sufrimientos no es nada inteligente.

La cordura, la tolerancia y la responsabilidad deberán prevalecer entre las partes en pugna: unos, aceptando sus errores, y aplicando las medidas económicas, políticas y sociales necesarias, para facilitar, profundizar y acelerar los cambios; otros, trabajando en su materialización. Cuba es de todos y, o todos ayudamos a salvarla, o se hunde con todos. El año 2013, lleno de incertidumbres, pudiera ser un buen tiempo para comenzar a hacerlo.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a Los cambios son inevitables

  1. ivadevirginia dijo:

    Concuerdo en que las transiciones deben ser civilizadas, otra revolución lo que traerá es pérdida de vidas humanas, la más sagrada entre las pérdidas. Luego que se logren los cambios necesarios entonces la nueva justicia se encargará de aquellos que hicieron tanto daño por tantos años. Es una pena que muchas personas acá en el exilio no hayan podido lidiar con el dolor y lo hayan convertido en odio, que lejos de resolver desune y enferma, ninguno de ellos expondría su vida. El momento ya viene llegando y ustedes son los héroes con LA PALABRA como machete y fusil.

  2. Ramón Ojeda dijo:

    Aunque “lleno de incertidumbres” este 2013 también está pletórico de esperanzas. Son ustedes, los de adentro quienes tienen el protagónico de esa esperanza, ¡que bueno que sientan con alma de nación!

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