Ganar por ganar

Foto Juventud Rebelde

Para nadie es un secreto que el béisbol cubano, independientemente de algún que otro triunfo, desde hace tiempo está en crisis. Desenmascarado el cuento de los mejores, al demostrarse que se basaba en profesionales jugando contra aficionados, las sucesivas derrotas contra equipos en igualdad de condiciones, han puesto a correr a directivos y especialistas, buscando fórmulas mágicas para resolver la situación. En algún momento existió la impresión de que, al fin, se iba a dejar de lado el síndrome de campeones a toda costa, más político-ideológico que deportivo, y se apostaría por la práctica masiva desde la base, facilitando el surgimiento y fogueo de los nuevos talentos, que engrosarían los equipos de la serie nacional y el Cuba, para competencias internacionales.

Los topes contra el equipo de Nicaragua y el de los universitarios norteamericanos, demuestran que nada ha cambiado. A Nicaragua se fue a ganar y no a foguear a los novatos, que fue lo que inteligentemente hizo el mentor nicaragüense, utilizándolos en los diferentes encuentros. El mentor cubano optó por asegurar las victorias, con los jugadores principales de la recién terminada serie nacional, sin tener en cuenta el agotamiento físico natural de los mismos, después de una intensa campaña, y dejó a los novatos en el banco, como si hubieran viajado para ser espectadores. Ahora, con el equipo estadounidense, se repitió la fórmula, máxime después de perder el primer y último juegos, y sufrir durante el segundo y tercero hasta el último out. Derrotar a los norteamericanos (lo que sucedió: 3 juegos por 2) volvió a ser un problema político-ideológico, sin tener nada que ver con el deporte.

De este último tope, acordado como preparación mutua y no como campeonato, surgen algunas preguntas. ¿Por qué, si el equipo visitante estaba integrado por universitarios de diferentes universidades (de entre 17 y 21 años de edad), el equipo cubano no se integró también con estudiantes universitarios de las diferentes universidades? ¿Por qué presentar al equipo profesional de Cuba? ¿Será porque en nuestras universidades no existen equipos de béisbol, ni se practica organizadamente este deporte?

Hasta que no se restablezca la práctica de los deportes (no sólo del béisbol) desde la base, con equipos organizados en centros estudiantiles y laborales, como sucedía antes del año 1959, donde surjan los talentos y transiten naturalmente de un nivel inferior a otro superior, siendo atendidos y preparados por los especialistas, el pregonado carácter masivo continuará siendo un mito, y nuestros equipos, fabricados genéticamente en escuelas deportivas o centros de alto rendimiento, enfermos del síndrome de campeones, cada día se alejarán más de los podios de premiaciones.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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