Las opciones no son sólo dos

Rebeca

Algunos dirigentes políticos, y quienes sólo saben repetir lo que éstos dicen, plantean que Cuba únicamente tiene dos opciones, si quiere sobrevivir: mantener su actual sistema o regresar al del año 1958.

En primer lugar, nadie está obligado a vivir en un sistema fracasado, que durante más de cincuenta años ha demostrado su incapacidad e ineficiencia, y que ha destruido la riqueza material y moral acumulada de la Nación. Las nuevas generaciones no tienen por que cargar con los errores, desatinos e equivocaciones de las anteriores.

En segundo lugar, regresar al año 1958 es imposible, porque al pasado nadie regresa: sucedió y quedó para la historia, pero no puede convertirse en presente y menos aún en futuro. Hasta ahora, que se conozca, no se ha inventado la máquina del tiempo. Además, sólo a un loco se le ocurriría proponer un regreso al pasado: lo que se propone es dar un paso adelante e insertarnos en el mundo actual, con sus ventajas y desventajas, dejando atrás años de inmovilismo y atraso. Aunque existan quienes se lo crean, el mundo no se detuvo en el año 1958.

Presentar dos posibilidades únicas, como si todo fuera en blanco o negro, sin matices y sin evolución, es un planteamiento profundamente dogmático y conservador, cuyo único objetivo parece ser preservar el poder por quienes lo detentan, moviéndose en círculos concéntricos dentro del modelo establecido, pero sin salirse un ápice de él, a pesar de su llamada actualización. Las tibias medidas emprendidas en el ámbito económico, responden a ello: pequeños espacios bien controlados en el área de los servicios, más por necesidad que por convicción.

Se ha hecho un comodín autocalificarse de revolucionario, por el hecho de estar con la revolución, aunque hace mucho tiempo que revolución y revolucionario dejaron de complementarse mutuamente: la revolución, a pesar de los discursos, se detuvo, se burocratizó, se cosificó, se transformó en involución y, lo que al principio pudo ser novedoso y atractivo, dejó de serlo. Ser revolucionario siempre ha sido estar con lo nuevo, por el cambio hacia algo mejor, por el desarrollo, por andar a la par con el mundo. Estos conservadores actuales, que pretenden mantener su etiqueta de revolucionarios repitiendo viejas consignas y cantando La Internacional, como si fuera un título nobiliario adquirido de por vida, cada día se quedan más rezagados, y su lugar lo ocupan las nuevas generaciones de revolucionarios (en el justo sentido de la palabra, sin simplificaciones ideológicas), como ha sucedido a lo largo de la historia. Hoy, los que piensan diferente, los que proponen nuevas opciones de desarrollo, los que se enfrentan al inmovilismo y al dogmatismo son los verdaderos revolucionarios.

Desde hace más de medio siglo, el país siempre ha sobrevivido dependiendo de alguien: primero fue de la extinta Unión Soviética y del también extinto campo socialista, y ahora lo es de la Venezuela chavista pero, como la historia sigue su propio curso, ajena al deseo de los seres humanos, un día desapareció la subvención soviética y la del campo socialista, y hoy la venezolana parece tambalearse. Tal vez sea el momento propicio para la irrupción en la escena política de los nuevos revolucionarios y, de una vez por todas, acabar de verdad con las dependencias, y tratar de comenzar a valernos por nosotros mismos. Para ello, como es de suponer, las medidas a tomar deben ser otras: más profundas y también más abarcadoras. Sólo liberando totalmente las fuerzas productivas y la iniciativa ciudadana, el país podrá comenzar a salir del abismo en que se encuentra e iniciar el camino del desarrollo y del progreso, que hasta ahora le ha sido vedado.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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4 respuestas a Las opciones no son sólo dos

  1. Marco Lisboa dijo:

    Muy sencillo y verdadero.

  2. Angel Martinez dijo:

    Genial,pero el pueblo sigue bailando la danza de los Castros ,ya vieron el primero de Mayo,,,con que apoyo se va a lograr algun cambio en Cuba?.no soy pesimista,pero creo q el cubano nacio para cordero.

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