¿Habemus cambios?

Teniendo en cuenta el tiempo transcurrido entre la primera y la segunda visitas papales (catorce años y dos meses), para la mayoría de los de mi generación, esta fue la última posibilidad de ver a un Papa en casa. El Papa vino, saludó, rezó, ofició dos misas, habló, se entrevistó y pidió a Dios por todos los cubanos. En los medios se resaltó constantemente la presencia de creyentes y no creyentes, aunque lo correcto habría sido católicos y no católicos, porque aquí todo el mundo es creyente, incluyendo los que dicen públicamente no serlo, sólo que unos creen en Dios o en sus dioses y otros hasta en el Diablo.

Aunque esperar resultados de la visita en tan poco tiempo (tres días) es un absurdo (recordar que Dios necesitó al menos siete), debe señalarse que en Santiago de Cuba, ninguna de las partes dijo nada nuevo, que no haya sido repetido hasta el aburrimiento durante decenas de años. Las palabras de recibimiento: propagandísticas, reiterativas y grises, parecían más bien un resumen de algunas conocidas reflexiones. Las de agradecimiento por el visitante: poéticas, genéricas y sólo de buenos deseos. Es más, la intervención del Arzobispo de la Diócesis, quedó muy por debajo de la de su antecesor, Pedro Meurice Estiú, en el año 1998 ante el Papa Juan Pablo II. En la misa hubo mucho evangelio y poca conexión con la realidad, a pesar de las banderitas en alto y los cánticos religiosos. Es posible que la intención papal, aquí haya sido sólo la de honrar a la Virgen de la Caridad del Cobre, celebrar el cuatrocientos aniversario de su aparición a los cubanos en las aguas de la bahía de Nipe, y entregarle la Rosa de Oro. De ser este el motivo, es válido. En La Habana, donde se esperaba algo más importante y sólido, aparte del oportuno versículo del evangelio leído (aquí si estaba en conexión con la realidad), todo se centró en un llamado a la búsqueda de la verdad, que nos hará libres, algo que muchos hacemos desde hace tiempo. En la recepción oficial se dijeron algunas verdades, y medias verdades y mentiras en demasía, para consumo general y de los medios, más bien protocolares y sin mayor importancia.

Un amigo bastante profano, fanático del boxeo, me comentó que el encuentro entre la Iglesia y el Estado había sido más de fintas y de movimientos calculados dentro del cuadrilátero, que de pelea, desilusionando bastante a los asistentes, quienes esperaban un poco más de acción. Daba la impresión que el combate estaba pactado de antemano a tablas, ya que ninguno marcó ningún golpe. A veces, concluyó, en los resultados por tablas nadie gana pero los dos pierden.

Quiero pensar que mi amigo está equivocado y que, además de lo publicado, hubo acuerdos y compromisos bajo el tapete, como ha sucedido a lo largo de la historia, entre los distintos representantes del poder divino y del poder terrenal. Espero que la Iglesia no haya planteado sólo sus intereses como institución, y se haya preocupado también de los intereses de los cubanos como nación. De ser así, lo cual se sabrá con el tiempo y los hechos, toca al Gobierno, a la Iglesia y, principalmente a los cubanos, evitar que todo se quede en palabras y en buenas intenciones, de lo cual ya estamos un poco cansados. En definitiva, lo más importante es que la ciudadanía, dejando atrás el fanatismo de tantos años, introduzca en sus proyectos de vida el ausente y tan necesario civismo. Actuar como ciudadanos responsables es lo que se impone, aunque la tarea no sea nada fácil, ya que necesita de convicción y de práctica. La doble moral (que no es más que falta de moral), la falsa unanimidad, el aceptar lo que debe repudiarse, la intolerancia, la corrupción material y moral, la falta de principios éticos y otros males, ampliamente desarrollados e instalados en nuestra sociedad, deben ser combatidos y erradicados. También debe materializarse la voluntad ciudadana de cambios reales económicos, políticos y sociales. Sólo así, estos tres días tendrán alguna razón para ser recordados.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a ¿Habemus cambios?

  1. Cafeteros dijo:

    Buena reflexion mi amigo. Al final equilibrada para los tiempos que v ivimos. Creo que ha llegado el momento de buscar una solución conjunta a la situacion cubana, que aunque quizas discrepes debe sen entre los que vivimos dentro. Somos nosotros a través del espacio que buscamos, los que estamos abligados a hacer las cosas como creemos que debe ser, sin modelos de ningun tipo y sin perder bajo ningun concepto nuestra independencia y nuestra autenticidad… aunuqe tengamos que decir mil veces que o no llegamos o nos pasamos… somo asi y punto.

    La verdad no es absoluta y eso me ha enseñado la vida. Aprovechemos entre todos lo que se ve venir para el bien de todos. Seamos martianos ante todo y salvemos la patria.

    No debemos volver a caer en individualidades de personas, que al final en el poder pretenderan hacer lo mismo que cualquier gobernante en el mundo. Te pongo un ejemplo sencillo. Durante la visita del papa, fueron detenidos un grupo de los llamados opositores al Gobierno, unos conocidos y otros por conocer. Ahora yo me pregunto, porque además pude seguir VOCES a traves de internet, porque era una de las formas de informarme lo que sucedia. A los principales cabecillas, pongamoles el nombre que le pone la policia politica, no los tocaron. Mira ni a Paya, ni aElisardo, ni a Yoani y su esposo, ni a Marta Beatriz, ni al Coco, ni Antonio, etc… De que estamos hablando entonces. Los mas comprometidos, supuestamente con el ¨IMPERIO¨ quedaron durmiendo en su casa, mientras los que los seguimos en las cárceles esperando que el ¨SANTO ¨ padre se fuera…. Hay cosas que debmeos poner a flote, si queremos sobrevivir como alternativa nueva en una sociedad que ya lo necesita.
    Un servidor….

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