Derrumbes a la carta

Foto Peter Deel

La ciudad de La Habana se viene abajo aceleradamente. Para nadie es un secreto. Cada día se derrumba al menos, como promedio, una edificación. En los últimos derrumbes ha habido muertos y lesionados. Las autoridades, cuando no les queda más remedio, por producirse en lugares demasiado visibles, informan que las edificaciones estaban declaradas inhabitables y los inquilinos se negaban a abandonarlas. Se hace hincapié, después de producirse los desastres, en la rápida y eficiente atención prestaba por los servicios médicos a los lesionados. Sobre los fallecidos se habla poco, pues se consideran responsables de sus desgracias. Tampoco se explica que los inquilinos se niegan a abandonar sus viviendas, porque no tienen a dónde ir, como no sea a uno de los cientos de deprimentes albergues improvisados, donde familias albergadas desde hace decenas de años han visto nacer a sus hijos, nietos y hasta biznietos, sin posibilidades de mejoría.

Foto Rebeca

Mientras esto sucede, centenares de edificaciones se encuentran deshabitadas y han sido saqueadas por toda la ciudad: sin techos, efectos sanitarios, instalaciones eléctricas e hidráulicas, puertas, ventanas y, en muchos casos, hasta sin azulejos ni ladrillos, extraídos por algunos ciudadanos para reparar sus maltrechas viviendas, al no poder adquirirlos en el mercado, por escasear o por carecer de recursos, debido a sus elevados precios. Otras, que fueron construidas para servir de viviendas y que se dedicaron a dependencias de diferentes organismos e instituciones gubernamentales, permanecen subutilizadas e intocables, ajenas al problema que, devolviéndoles su uso original, pudieran aliviarlo. El organismo centralizado creado para atender la reparación y el mantenimiento de los inmuebles, al decretarse la Ley de Reforma Urbana en el año 1959, nunca pudo ni funcionó eficientemente, lo que unido a la prohibición de que los inquilinos pudieran reparar la vivienda por su cuenta, la falta de materiales y la persecución del ejercicio privado de los oficios, trajo como resultados la situación actual. Desde hace más de veinte años, el Estado ha sido superado en la construcción de viviendas, de forma legal o ilegal, por los ciudadanos, y las construidas anteriormente por él, de mala calidad, sin mantenimientos ni reparaciones, hoy se encuentran en estado deplorable. Alamar es uno de los muchos ejemplos negativos.

Foto Rebeca

Ahora, cuando tras años de abandono, la situación de la vivienda es caótica, el Estado se desentiende del problema que creó, y traslada la responsabilidad del mantenimiento y reparación de las mismas a los ciudadanos, mediante la venta de materiales (a altos precios, muchos en moneda convertible) y el trabajo por cuenta propia, lo cual resulta una tarea difícil de realizar, debido a los paupérrimos salarios existentes.

Foto Peter Deel

¿Por qué traigo a colación este asunto? Resulta que, leyendo la prensa oficial, me entero que en Venezuela existen destacamentos de constructores cubanos, apoyando, mediante la construcción de viviendas, al gobierno de ese país en la Gran Misión Vivienda Venezuela. Un viejo refrán dice farol de la calle, oscuridad de la casa. Que yo sepa, Caracas no se está cayendo. Tal vez fuera mejor a la inversa, para tratar de resolver el viejo problema de la vivienda en Cuba, prometido y nunca cumplido por las autoridades.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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4 respuestas a Derrumbes a la carta

  1. Apocalisis dijo:

    Un saludo desde Europa leo a menudo tus escrito y veo tu valor en tus escritos en llevar el derecho a la informacion de trasmitirla como a recibirla
    Un ciordial saludo
    CubaDC2003

  2. Democracia, libertad y justicia para Cuba dijo:

    Mi apoyo desde España para todos. Deberían de realizar más fotografías como éstas de edificios derrumbados o en mal estado, casas, etc. para difundirlas por internet y que todo el mundo vea el estado de abandono en que se encuentran muchas partes de la ciudad de la Habana y del país. Desde España se tiene una idea distorcionada de la realidad de Cuba gracias a la mala información que emiten desde el desgobierno de Cuba. Saludos, te felicito por tu bolg.

  3. Morgana dijo:

    Eso mismo pensé yo, hace años cuando se construyó la Universidad de Ciencias Informáticas. La Universidad de Oriente cayéndose, aulas donde a los alumnos les entraba sol (cuando menos) por el techo. La de Matanzas por el estilo, la de La Habana mejor ni mecionarla. Los laboratorios de Ciencia de la Computación sin aire acondicionado ni ventanas. Las residencias estudiantiles ni hablar del peluquín y zas! la UCI…
    En fin…el mar

  4. Waldo Gonzalez Lopez dijo:

    Waldo Gonzalez Lopez
    Te felicito, Fernando, por este valioso blog que denuncia no pocas de las canalladas del maldito castrismo, hoy lamentablemente apoyado por el presidente norteamericano. De cualquier modo, te reitero mis parabienes en tu honrosa tarea.

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