¿Política exterior independiente?

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El tema de la política exterior siempre ha sido principal para cualquier estado. Todos declaran, sin ambages, que su política exterior es independiente. Sin embargo, nada es más ajeno a la realidad. Históricamente, la política exterior de los estados siempre ha sido condicionada por intereses económicos, políticos e ideológicos. Estos desbordan los marcos nacionales y alcanzan a los estados vecinos, en primer lugar, y al resto en general. Mientras más se ha desarrollado la humanidad y se han ido universalizando las relaciones, la dependencia de unos estados y otros se ha hecho mayor y esto, sin lugar a dudas, agrega un elemento determinante en el contenido de la política exterior.

En el mundo bipolar surgido de la Segunda Guerra Mundial, la política exterior de los estados, acéptese o no, respondía a uno u otro de los bloques creados. Escapar de ellos era prácticamente imposible, ya que su influencia real era totalmente abarcadora. Inclusive, en la política exterior de los denominados países no alineados, subyacía una alineación indirecta con la extinta Unión Soviética, sostenedora y manipuladora de los mismos.

La política exterior de Cuba, como la de cualquier otro país del mundo, ni antes ni ahora ha sido ajena a esta dependencia. Antes de 1959 se movía dentro de las normas del bloque democrático occidental, liderado por los Estados Unidos de Norteamérica, en contra del bloque oriental, liderado por la extinta Unión Soviética. Nuestras declaraciones en los organismos internacionales y nuestras posiciones y actos, estaban en correspondencia con ello: nos unían lazos económicos, políticos e ideológicos, además de históricos, geográficos, culturales, etcétera, por pertenecer y formar parte del mundo occidental de ascendencia greco-latina.

Después de 1959 nuestra política exterior dio un giro total, uniéndose al bloque oriental en contra del bloque occidental. Nuestra política exterior, aunque se proclamaba verdaderamente independiente, al igual que antes, no lo era, con el agravante de ser más dependiente y de responder a un bloque ajeno histórica, geográfica y culturalmente, con el cual no teníamos absolutamente ningún vínculo. Este cambio se fundamentó en los nuevos lazos económicos, políticos e ideológicos establecidos para enfrentar al vecino del Norte, convertido por obra y gracia en el enemigo exterior necesario, que recomendó Maquiavelo en su conocida obra El Príncipe.Como es fácil de ver a simple vista, la nueva política exterior nació fuertemente condicionada: no existe una sola declaración, posición ni acto en contradicción con la política exterior soviética, durante los más de treinta años que duró el maridaje soviético-cubano, al igual que no existe una sola declaración, posición o acto en que no se condene a los Estados Unidos de Norteamérica o a otros países occidentales, calificados como lacayos. Tal parece que los hermanos mayores soviéticos poseían la llave de la verdad absoluta y nunca se equivocaron, pues siempre estuvimos plenamente de acuerdo con ellos. Sin embargo, la historia demuestra todo lo contrario: invasión a Hungría (1956), construcción del Muro de Berlín, instalación de armas nucleares en Cuba, invasiones a Checoslovaquia, Afganistán, etcétera.

Hoy, desaparecida la Unión Soviética e independientes los países que la conformaban a ella y al bloque oriental, la política exterior cubana, siempre dependiente, sin separarse un ápice de su idiologización enfermiza, se alista militantemente junto a los rezagos del pasado y a las denominadas nuevas corrientes nacionalistas o integracionistas, ajena a la realidad del mundo globalizado en que vivimos, enfilada al enfrentamiento político e ideológico con el vecino del Norte y sus lacayos, y no al logro del clima de paz y buenas relaciones con todos los países, que tanto necesita el pueblo cubano, para dedicarse a reconstruir su nación y alcanzar la prosperidad y la felicidad.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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