Dos monedas virtuales

Comienza el 2012 y parece ser que la pesada carga no es la única- de las dos monedas, continuará sobre los cansados hombros de los cubanos. Cuando, ante un peso cubano devaluado y en estado de coma, y un dólar estadounidense fuerte y activo que, como elegguá, habría caminos por doquier, se decidió sacar de la circulación a este último, sustituyéndolo por el denominado peso convertible (CUC), no se previó el caos financiero que tan absurda decisión provocaría.

Respondiendo a objetivos eminentemente políticos no debía continuar circulando la moneda del enemigo con su carga ideológica-, los nuevos billetes, denominados por el gracejo popular chavitos, carnavalitos, cucos, etcétera, tan virtuales como los pesos cubanos (CUP) unos sobrevalorados y los otros devaluados-, no han logrado ser aceptados por nadie en el mercado financiero internacional, ni tan siquiera por los mismos cubanos, que tratan de mantener sus exiguos ahorros en dólares o en euros, y sólo los cambian en los bancos y Cadecas (cajas de cambio), cuando no les queda más remedio.

La existencia de las dos monedas constituye una realidad muy difícil de solucionar, en el contexto de las políticas y criterios económicos vigentes, y muy poco aporta al necesario incremento de la producción nacional. El productor, si recibe sus ingresos en pesos cubanos (CUP) y debe satisfacer sus necesidades con pesos convertibles (CUC), no se siente estimulado a producir, aunque se le entreguen, de vez en cuando, algunas limosnas en esta última moneda. Los ciudadanos deben recibir sus salarios, al 100%, en la misma moneda en que deben adquirir los artículos para resolver sus necesidades. Mientras este absurdo, producto del voluntarismo y de la improvisación, no se resuelva, todo lo restante será simple palabrería y buenas intenciones.

Para tomar una decisión tan desastrosa, no se consultó ni con Dios ni con el Diablo, y aquí están sus nefastos resultados. Las meteduras de pata constituyen un listado interminable, y ahora hay que tratar de rectificarlas pero, como he señalado en otras ocasiones, se carece de tiempo y de credibilidad, lo cual hace más compleja la tarea. Las autoridades no parecen dispuestas a ejecutarla. Posiblemente sea de las tareas que queden para quienes vengan después.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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