Ni prudente ni inteligente

Foto Peter Deel

Se acerca el fin del año 2011 y, como en años anteriores, no es precisamente alegría lo que predomina en el ámbito nacional. Aunque las personas tratan de sobreponerse a la desesperanza y al hastío, buscando encontrar motivos para la felicidad, al menos la de carácter personal en estas navidades, estos no abundan: la incertidumbre ante el presente y el futuro inmediato influye negativamente en todo.

Pareciera que con los cambios introducidos en la actualización del modelo, debieran existir razones para pensar en un mejoramiento nacional, pero aunque las medidas que se implementan están bien encaminadas, estas han sido tan poco profundas, tan lentas y tan limitadas en sus alcances (no van más allá de autorizar parte nunca todo- de lo que anteriormente se había absurdamente prohibido), que no aportan mucho al desarrollo real del país. Además, solo se han realizado en el aspecto económico, obviando el político y el social, donde subsisten verdaderos nudos gordianos, imprescindibles de desatar, lo cual no parece ser la intención de las autoridades, ya que no hablan de ellos ni por equivocación.

Una actualización económica más profunda y amplia sería lo deseable, pero también es necesaria una actualización política y social. Sin actualizar estos tres componentes, los resultados a obtener serán mínimos, y la nación no saldrá de la profunda crisis en que se encuentra, independientemente de que en nuestros parques no acampen indignados, aunque sobren razones para hacerlo. Por ahora, la indignación todavía va por dentro, y cuando aflora se acampa de forma definitiva en cualquier país, con preferencia en los Estados Unidos y España.

Parece ser que nuestros males continuarán en el venidero 2012 aunque, tal vez, un poco maquillados, para mejorar su imagen en el exterior. Dejar pasar algo tan valioso e irrecuperable como el tiempo, no es prudente ni inteligente. Si algo escasea es este, tanto para quienes instrumentan las medidas como para los beneficiarios de las mismas.

A pesar de todos los problemas y de la crisis económica, los ciudadanos de la mayoría de los países del mundo (incluidos sus indignados), recibirán el nuevo año con renovadas esperanzas. Para ustedes, mis lectores, que residen en ellos, el deseo de que se materialicen todos sus sueños y que la felicidad y la dicha les acompañen. ¡Feliz Navidad y un venturoso Año Nuevo!

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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