La memoria histórica

FotoPeter Deel

La memoria histórica de los pueblos es algo imprescindible para lograr su cohesión y unidad. Está formada por los hechos positivos y negativos, y por sus personajes principales, a través de los tiempos. Es un proceso continuo, sin exclusiones ni agujeros negros. No es posible imaginarnos el mundo actual sin sus filósofos, políticos, economistas, viajeros, militares, artistas, inventores, científicos, etcétera, a lo largo de los siglos, así como tampoco es posible imaginárnoslo sin la guerras, epidemias, tragedias, persecuciones, etcétera, que han tenido también lugar en él.

Cada pueblo tiene su historia particular y, el conjunto de éstas conforman la historia del mundo. En el desaparecido mundo socialista, comenzando por la extinta Unión Soviética, se estableció la nefasta costumbre de revisar la historia, ocultando o eliminando los hechos y personajes inconvenientes al nuevo sistema ideológico y político establecido. Esta práctica, a la larga, constituyó una manipulación criminal que deformó la memoria histórica. Así, desaparecieron hechos trascendentales y personajes importantes, y sus espacios fueron ocupados por hechos y personajes agradables al nuevo poder.

Cuba, como es de suponer, no fue ni es la excepción de la regla. Desde los primeros días del año 1959 hasta hoy, se ha venido realizando una extirpación y sustitución sistemática de nuestra memoria histórica, abarcando esta no solo la esfera del pensamiento, sino también llegando hasta el absurdo de demoler estatuas y monumentos, sin tener en cuenta siquiera su valor artístico. Ejemplos sobran: las estatuas de la Avenida de los Presidentes y de Paseo, el parque de Alfredo Zayas detrás del Palacio Presidencial, el monumento al Maine, etcétera, además del cambio de nombres a avenidas y calles, parques, escuelas, comercios, teatros, hospitales, fábricas, centros de recreación y otros. En su afán de borrarlo todo, los dueños del poder han tratado hasta de hacer desaparecer cincuenta y seis años de historia republicana, pretendiendo unir, artificialmente, las guerras por la independencia del Siglo XIX con la insurrección de mediados del Siglo XX, que les permitió ocuparlo. En esta descabellada intención, se escamotean hechos y figuras, otros se tergiversan, y en sus pedestales se instalan hechos y personajes de su liturgia.

Ni las fechas históricas han sido respetadas, siendo sustituidas oficialmente por otras, sin lugar a dudas menos trascendentales, pero en correspondencia con la nueva historia que se ha pretendido escribir, a contrapelo de la realidad y la verdad, con el único objetivo de engrandecer hechos y personajes, y legitimar históricamente el modelo establecido. En esta tergiversación de la memoria nacional, simples escaramuzas de la lucha insurreccional, han sido convertidas en combates y los combates en batallas, todos desbordados de heroísmo y, las verdaderas batallas de nuestra historia, en dependencia de la conveniencia política y de las características de sus figuras centrales, han sido exaltadas o anuladas. Así se habla de algunos hechos de Maceo o de Máximo Gómez, pero se silencian otros de Agramonte y de algunos patricios, hasta llegar a Calixto García y el fin de la guerra en la Loma de San Juan, a las puertas de Santiago de Cuba, combatiendo juntos cubanos y norteamericanos contra los españoles, lo cual se obvia.

Si hacemos caso de la historiografía oficial, Cuba ha sido solo un país de guerreros y de guerras, no prestándose atención preferencial a nuestros hechos científicos, médicos, pedagógicos, artísticos, etcétera, esferas donde descollaron desde los primeros tiempos grandes personalidades como Arango y Parreño, Delmonte, Saco, Luz y Caballero, Heredia, Poey, Romay, Finlay, Brindis de Salas, Varela, Varona, Aballí y otros. Borrar la memoria histórica ha sido una tarea a la que se han unido muchos sumisos servidores, utilizados como eficientes instrumentos. Darla a conocer a los ciudadanos debe ser obra de los hombres honestos.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a La memoria histórica

  1. aunconmiedo dijo:

    No se preocupe pana que a Ud. lo que le falta es publicidad, el talento lo tiene.

  2. Morgana dijo:

    Soy de Santiago de Cuba y recuerdo que en la Avenida de los Libertadores, quitaron todos los bustos de los próceres allí presentes al triunfo de la revolución…que si uno fue vendepatria, que si el otro otra cosa. Un buen día en la década de los 90, los volvieron a poner tan misteriosamente como los habían quitado, sólo que en lugar de 26, ahora son 24….

    Nada como leer 1984 para saber como funciona lo de reescribir la historia…

    Saludos!

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