Un espectro prohibido y perseguido

Foto Peter Deel

En un artículo publicado en la prensa nacional oficial, por supuesto-, sobre el espectro de radiocomunicaciones espaciales, bajo el sugerente título de Bandidos contra la soberanía radio-electrónica, se nota que el material ha sido confeccionado por encargo por el periodista que lo firma, pues los datos ofrecidos sobre infracciones y delitos no son de dominio público, además de estar redactado en un estilo regañón y amenazante.

La protección del espectro de radiocomunicaciones espaciales es tarea, en cualquier país del mundo, del Estado, lo cual no significa prohibir su utilización por los ciudadanos, bajo el absurdo pretexto de que es una acción de seguridad nacional, y un poderoso escudo para la defensa de la soberanía. En un mundo cada vez más integrado y globalizado, el viejo concepto de soberanía ha caído bastante en desuso. Utilizando el pretexto de marras, equipos como receptores satelitales DIRECTV, antenas satelitales DISNETWORK, celulares BLACK BERRY, tarjetas satelitales, torres de computación, discos duros, etcétera, que en cualquier lugar del mundo se pueden adquirir legalmente en el comercio, aquí son considerados ilegales, y hasta se les otorga la calificación de armas del enemigo. No es nada nuevo: también lo han sido los radios de onda corta (ausentes en nuestros comercios), las grabadoras, las máquinas de escribir y hasta el papel y los bolígrafos, como sucedió en la tristemente recordada Primavera Negra del año 2003.

Para ejecutar la importante tarea de hacer cumplir las prohibiciones, en el país existe una denominada Agencia de Control y Supervisión, adscripta al Ministerio de la Informática y las Comunicaciones, que dispone del personal y los recursos técnicos para ello. Supongo que, con el acelerado desarrollo tecnológico a nivel mundial, donde cada día aparecen equipos informáticos y de comunicaciones más sofisticados, la tarea no le será muy fácil, además de carecer de futuro. Pretender, en el Siglo XXI, levantar una cortina de bagazo (inclusive escaseando el bagazo) contra el acceso a la información, es perder tiempo y recursos.

En la actualización del modelo, últimamente se han dejado sin efecto viejas prohibiciones, relativas al trabajo por cuenta propia y a la compra-venta de vehículos y viviendas. ¿Por qué no hacer lo mismo con éstas? Son tan absurdas como las dejadas sin efecto. Además, se obtendrían resultados similares: eliminar las ilegalidades. Si los ciudadanos pueden acceder a los medios que desean y necesitan, para no quedar rezagados en el mundo actual, adquiriéndolos en un comercio, no acudirán a ningún bandido que se los ofrezca en el mercado negro, o los hurte o desvíe de establecimientos estatales. Es un razonamiento simple. En todas las instalaciones deportivas aparece una vieja consigna: el deporte, derecho del pueblo. ¿Por qué no también la INTERNET? Si de algo estoy convencido, es que no habrá que esperar otros 53 años para eliminar estas absurdas prohibiciones. Sólo hay que darle tiempo al tiempo.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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