Estadísticas

Foto Rebeca

Una periodista, escribiendo sobre los accidentes del tránsito, señala que Cuba ostenta una de las tasas más bajas: 6,5 muertos cada cien mil habitantes, y agrega que, desde el año 1963 existe una tendencia a la disminución. No cuestiono sus estadísticas aunque, para entenderlas mejor, es necesario tener en cuenta algunos factores que ella obvia.

En la década de los años cincuenta existía en Cuba un (1) automóvil por cada cuarenta (40) habitantes. Entonces nuestra población era de seis millones quinientos mil (6, 500,000) habitantes. No es difícil imaginar la densidad del tránsito. Al triunfo de la insurrección, dejaron de importarse masivamente automóviles (se traían sólo para los dirigentes y altos cargos gubernamentales), por lo cual es natural que a partir del año 1963 (cuando los existentes anteriormente habían envejecido o se habían roto) disminuyeran los accidentes.

En la década de los años sesenta prácticamente dejaron de circular automóviles (se convirtieron en animales prehistóricos), y usted podía cruzar cualquier avenida en cámara lenta, sin peligro de ser atropellado. Se importaron algunos Skoda de fabricación checoslovaca, principalmente para técnicos y especialistas extranjeros radicados en el país, y VW y Alfa Romeo para los órganos de la Seguridad, y algunos de los segundos, para dirigentes principales. En la década de los años setenta, después del descalabro de la zafra de los diez millones, cuando la extinta Unión Soviética y el también extinto campo socialista, decidieron aumentar el diámetro de la tubería de las subvenciones, para salvar económicamente a su vidriera latinoamericana, una parte de los créditos no pagaderos, se invirtió en importar autos Lada, Moscovich y los denominados Polaquitos, los primeros para la nomenclatura y profesionales en cargos (se otorgaba el derecho a comprarlos), los segundos principalmente para personal de la salud y la educación (en las mismas condiciones) y los terceros para puestos menos importantes. Entraron también algunos Volga para uso estatal y Fiat, principalmente para los graduados universitarios, cuando era una meta nacional tener estudios universitarios.

Con la desaparición del campo socialista, llegó la era de las bicicletas chinas, las cuales inundaron nuestras ciudades y pueblos, conducidas por ciudadanos inexpertos, con absoluto desconocimiento de las regulaciones del tránsito, tanto de día como de noche (carecían de medios de iluminación, los cuales nunca fueron importados). En esa época los accidentes estaban a la orden del día. Con la creación de las empresas mixtas y cierta reactivación económica a finales de los noventa y principios del 2000, desaparecieron las bicicletas (que habían llegado para quedarse), y comenzaron a aparecer autos de procedencia capitalista (Tiko, Toyota, Hyundai, etcétera), así como algunos Mercedes Benz para los principales dirigentes, y también otros denominados oficialmente ostentosos, adquiridos por artistas (principalmente músicos) y deportistas de alto rendimiento.

En los últimos años se han importado fundamentalmente vehículos de fabricación china, tanto automóviles como ómnibus y camiones, y esto ha incrementado en algo el tránsito, a pesar del mal estado de muchas vías, que ha hecho que el mismo se concentre en las pocas transitables. Hoy, con más de once millones de habitantes, aunque las cifras no se publican, debemos de estar muy lejos de aquel automóvil por cada cuarenta habitantes. Si tenemos en cuenta todos estos factores, no tratados por la periodista, es lógico que, independientemente de todas las medidas organizativas y de regulación tomadas por las autoridades responsables correspondientes, los accidentes hayan disminuido. Es una simple ecuación: a menos vehículos transitando menos accidentes. A la hora de comparar estadísticas con otros países, todo esto debe tenerse en cuenta.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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