Una victoria estéril

Foto Rebeca

En la última reunión de la Asamblea General de la ONU, como en las veinte anteriores, el gobierno de Cuba presentó su habitual denuncia en contra del bloqueo (en realidad embargo), que el gobierno de los EUA le aplica, y también, como en las veinte anteriores, la votación lo favoreció. Estas votaciones en la Asamblea General pasan sin penas ni gloria: como no son de obligatorio cumplimiento, nadie les hace caso y se olvidan hasta la próxima reunión. Así sucede con todos los países, incluyendo a Cuba.

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Para que resulten importantes, las denuncias deben presentarse y discutirse en el Consejo de Seguridad, donde las resoluciones que se aprueban son de obligatorio cumplimiento y se exige por ello, aplicando diferentes tipos de medidas. Claro, aquí las cosas no son tan fáciles.

¿Por qué entonces tanta alharaca? Desde semanas antes de la votación, el gobierno de Cuba desató una intensa campaña mediática, tanto nacional como internacional, que incluía spots televisivos, artículos de opinión, actos públicos, declaraciones de afectaciones a la economía y los servicios, valoradas en pesos y dólares, que se suman a la gigantesca cifra, incobrable por cierto, que se exige al gobierno de los EUA, como indemnización por todas nuestras supuestas afectaciones, y hasta el animado (a tono con los Juegos Panamericanos) de un ficticio encuentro de boxeo entre el gobierno de Cuba y el de los EUA, donde, como era de esperar, vencía el primero por nocaut. Me llamó la atención también la declaración de la administración de una fábrica de bicicletas (en realidad una simple ensambladora) en Santa Clara, señalando que el importar los componentes de la República Popular China y no de EUA, dificultaba y encarecía la producción. ¿Por qué no los importa de México, Venezuela, Panamá o Canadá, países tan cercanos como los EUA? Parece que, más que de distancias, el problema es de falta de recursos financieros y de créditos, resultado de no cumplir con los compromisos contraídos. Finalizada la votación, la campaña se incrementó, ahora con las declaraciones de los vencedores. Como nada de esto da trigo ni conduce a ninguna medida concreta, pienso que su objetivo es el entretenimiento para seguir ganando tiempo, esperando que ocurra un milagro.

La solución del diferendo entre el gobierno de los EUA (once administraciones diferentes) y el de Cuba (una única administración con dos caras), que nunca ha sido ni es un diferendo entre ambos pueblos, unidos por lazos históricos, culturales, geográficos y hasta económicos (¿qué son sino las remesas?), no pasa por la ONU, pasa por los dos gobiernos. Ambos deben discutirlo y resolverlo. Para lograrlo es imprescindible abandonar los obsoletos atrincheramientos políticos e ideológicos, respetarse mutuamente, ser pragmáticos y dar vía libre a la tolerancia. Mientras esto no suceda y se continúe echando leña al fuego, se repetirán las denuncias y las votaciones en la ONU, habrá nuevas campañas mediáticas, todos votarán por uno o por otro, se perderá el tiempo y nada cambiará ni se resolverá.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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