La desaparición de un mito

Fotos Revista Carteles

El equipo de béisbol de Cuba no pudo alcanzar el título en la recién terminada Copa Mundial, realizada en Panamá, correspondiendo este honor al equipo de Holanda. No es nada nuevo, pues igual sucedió en las dos Copas anteriores y en otros eventos. Los tiempos en que el equipo de béisbol de Cuba -siempre integrado por jugadores profesionales, cuya única responsabilidad era jugar pelota y recibían sus salarios (bastante raquíticos) por ello- vencía a equipos integrados por estudiantes y verdaderos aficionados de los países participantes, han quedado atrás. Entonces eran competencias de león a mono amarrado, y nos llenábamos la boca para proclamar que teníamos el mejor béisbol del mundo, algo totalmente incierto.

Cuando se autorizó que los peloteros profesionales participaran en estos eventos, aunque nunca asistieron los mejores que son los que se encuentran en activo en las Grandes Ligas norteamericanas-, el mito del equipo invencible de Cuba comenzó a desmoronarse.

Es sintomático que, prohibido el deporte profesional al triunfo de la insurrección, por considerarse ajeno a los nuevos postulados políticos, el fútbol, el baloncesto, el volley ball, el atletismo, los deportes de campo y pista y otros, donde participan equipos y atletas profesionales, se promuevan y hasta dispongan de espacios fijos en la televisión, la radio y la prensa plana, mientras que el béisbol profesional y sus jugadores no disponen de igual cobertura, no permitiéndose a los peloteros cubanos jugar en equipos de otros países y, menos aún, en los de las Grandes Ligas, meta personal de cualquiera de ellos. El absurdo llega al extremo de obviar a las Grandes Ligas de los noticieros deportivos nacionales y hasta del de TeleSur, no autorizándose hablar ni escribir sobre ellas a los cronistas deportivos, aunque en estos equipos participen atletas cubanos radicados fuera de Cuba, que son considerados por el modelo como traidores a la Patria, cuando deberían constituir un orgullo, como lo fueron en épocas anteriores Adolfo Luque, Miguel Angel González, Orestes Miñoso, Conrado Marrero, San Noble, Adrián Zabala, Fermín Guerra, Sandalio Consuegra, Edmundo Amorós, Pedro Formental, Roberto Ortiz, Héctor Rodríguez, Willy Miranda, Camilo Pascual y otros, que jugaban en las Grandes Ligas y también en los campeonatos nacionales, formando parte de los clásicos equipos Habana, Almendares, Cienfuegos y Marianao.

Los cubanos durante años hemos sido impedidos de disfrutar de las actuaciones de Orlando Duke Hernández, Liván Hernández, Cansecu, Tartabull, René Arocha, Rolando Arrojo y otros en el mejor béisbol del mundo, y nuestros peloteros han sido mutilados en su desarrollo, al no permitírseles participar en él, como ha sucedido con Marquetti, Vinent, Huelga, Mesa, Muñoz, Kindelán, Lazo y otros que, terminada su labor activa, o han fallecido o deambulan ganándose la vida como pueden, recordados sólo en alguna fecha conveniente, sin haber podido jugar en el béisbol grande y alcanzar el Hall de la Fama, que los hubiera convertido en reconocidas figuras mundiales.

Sería conveniente que, en la denominada actualización del modelo, se tuviera en cuenta actualizar también esta política errónea, y nuestros peloteros pudieran realizarse sin dogmáticos y obsoletos condicionamientos políticos que, por cierto, no se aplican a otros deportistas. Aunque el fútbol es considerado el deporte universal, en Cuba el béisbol es el deporte nacional, y los cubanos tenemos derecho a disfrutar de las actuaciones de nuestros jugadores, jueguen donde jueguen y pertenezcan al equipo que pertenezcan, y no tener que enterarnos de sus éxitos fuera de Cuba de forma clandestina, como sucedió años atrás con la música de Los Beatles. Son cosas incomprensibles que se repiten.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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