Nuestra prensa

Foto Rebeca

En mi país, la mayoría de los funcionarios de la prensa, eufemísticamente denominados periodistas, independientemente del sector del que se ocupen, sea político, económico, cultural, científico o deportivo, deben, o se sienten en la obligación, de aportar en sus artículos su gota de ácido en contra del imperio y de sus lacayos, así como defender cualquier causa cercana, por absurda que pueda ser.

No es por tanto extraño encontrar a un crítico de cine, haciendo una apología negativa sobre un personaje del imperio, aunque éste no tenga ninguna relación con el séptimo arte, o despotricando contra los terroristas de Miami, obviando a los restantes. Tampoco llaman la atención los cronistas deportivos que, después de manipular las cifras para hacer aparecer a Cuba en un noveno lugar, en el recién terminado Mundial de Atletismo de Daegu, Corea del Sur, cuando en realidad quedó en el lugar dieciocho, disparan los dardos contra el imperio por haber ocupado, con las victorias de sus atletas, el primer lugar.

A veces, a unos y a otros les da por la cursilería y escriben almibarados artículos que, de empalagosos, son imposibles de saborear y menos aún de digerir. Sobre jóvenes esperando el cada vez más difícil transporte: La juventud atiborra al mediodía el parque Es el punto medio para regresar a casa o volver a la escuela. Unos sonríen hacia la guagua, el camión, el coche. Otros conversan distendidos y arrellanados en los bancos, casi encima de un césped mustio, de muchos días sin lluvia. Otro: Esta vez el poeta, el pintor, el hombre que junto a sus cuatro hermanos ha elevado el concepto de consagración y el servicio.

Considero que la principal función de un periodista es transmitir información y opinar. Esto no significa que escriban bodrios literarios, pero tampoco que deban abusar de un lenguaje propio de las novelitas rosas. Aunque, como dice una actriz cómica de la televisión, la cultura no tiene momento fijo, mientras más directos y menos adornados estén los textos, demuestran más respeto al lector, pues no se le hace perder el tiempo miserablemente.

Desgraciadamente nuestra prensa oficial (la única autorizada), además de raquítica por el número de sus páginas (8 de 30 por 38 cm. cada una), y por sus dos colores cuando no está de luto, continúa siendo una muestra elocuente de lo que no debe ser, precisamente, la prensa: panfletaria, triunfalista, repetitiva, complaciente, aburrida y obsoleta. Aunque algunos periodistas tratan de hacerla algo más interesante, introduciendo, de vez en cuando, críticas y señalamientos sobre el acontecer nacional, debidamente autorizados por las instancias correspondientes, su tibieza cotidiana no satisface las expectativas ciudadanas.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s