Ser estudiante y no perder la razón en el intento.

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En este país, la verdadera carrera de un estudiante comienza en el Jardín de la Infancia o Círculo Infantil, en sus primeros años de vida. En ellos, entre canciones infantiles de Teresita Fernández y Liuba María Hevia y aventuras de Elpidio Valdés, los tiernos parvulitos reciben su bautismo ideológico: el amor a sus dirigentes y el odio al imperio. Además, las amables asistentes les enseñan a obedecer las órdenes de mando: formar filas, guardar distancia, marchar, saludar y gritar al unísono ¡Pioneros por el comunismoseremos como el Ché!. También se les explica que antes los niños se morían de hambre, se enfermaban sin posibilidad de tratamiento ni de cura, y no podían estudiar ni jugar, porque sus padres eran muy pobres, a diferencia de ahora, en que nada de esto sucede, porque hubo una revolución que todo lo cambió para bien. Entre el mundo del Jardín o del Círculo -y la exigencia de ver la Mesa Redonda y el Noticiero- y el del hogar, el niño o niña comienza a darse cuenta de que existen dos realidades: la de las asistentes y la de sus padres. Da los primeros pasos en la ancha vía de la doble moral, la que no abandonará jamás, pues hay cosas que se pueden decir y otras que se deben callar. Aprenden el ventajoso uso de las máscaras.

Con el paso a la Primaria y a la pañoleta pioneril voluntaria, so pena de quedar marcado si no la acepta, las cosas comienzan a complicarse un poco más: aparecen el estudio obligatorio de los discursos de los dirigentes, las mesas redondas, las jornadas político-ideológicas, el trabajo voluntario, los sacrificios en aras del socialismo y mucho más. Es importante aprender a repetir las opiniones oficiales y defenderlas, participar histéricamente en las tribunas abiertas contra el imperio, y hasta ofrecer alguna que otra entrevista preparada a los medios, para demostrar al mundo el alto grado de educación política y social de los estudiantes cubanos. Aparte de las matemáticas y la gramática, la asignatura más importante es la historia o, mejor dicho, la nueva historia, donde antes del año 1959 todo eran sombras y después todo se convirtió en luz.

Al acceder a la Secundaria, la carga político-ideológica se incrementa, con la participación voluntaria en los actos de repudio contra los que piensan distinto y con la presencia también voluntaria, en las marchas del pueblo combatiente, dos fantasmas de la intolerancia militante. La falta de profesores se suple por clases televisivas y, en lugar de exámenes, los alumnos son evaluados durante todo el curso, por su participación en las actividades docentes y político-ideológicas, dependiendo de ello el paso al Preuniversitario o a la Enseñanza Tecnológica (Oficios). Aquí se realiza la captación en la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) para militar en las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), quienes constituyen, supuestamente, la vanguardia del estudiantado y deben, por lo tanto, arrastrar tras de si a la masa en el cumplimiento de las tareas asignadas por la revolución. En este nivel se exacerba la doble moral, pues de su ejercitación diaria depende el paso al nivel Preuniversitario o Enseñaza Tecnológica. También aquí los estudiantes participan obligatoriamente en treinta-cuarenta días de trabajo agrícola, internos en asentamientos rurales con ínfimas condiciones de alojamiento y alimentación, a grandes distancias de sus hogares. Se supone que todas estas medidas coadyuvan a la formación del hombre nuevo que necesita la sociedad socialista, despojado de los rezagos burgueses de sus abuelos y padres, y entregado en cuerpo y alma al ideario comunista.

Terminada la Secundaria, la vida del estudiante pasa al Preuniversitario o Enseñanza Tecnológica En el primer caso, se encuentran los que aspiran a continuar estudios universitarios. En el segundo, los que se conforman con aprender un oficio. Los Pre, que por lo general se encontraban en zonas rurales o alejados de los centros poblacionales, aplicando la política de separar a los jóvenes de sus familiares y de su entorno social, manteniéndolos agrupados y controlados por el Estado, en un régimen de estudio y trabajo con salidas una vez por semana, ahora han regresado a las ciudades y pueblos, debido a la crisis económica y su incosteabilidad. En ambos centros se prioriza la preparación político-ideológica y, por ende, se ejercita la doble moral, luchando sus alumnos por la obtención de una carrera universitaria o un puesto de trabajo, según el caso. Toda la docencia, tanto en la Primaria como en la Secundaria y en el Preuniversitario o Enseñanza Tecnológica, es muy deficiente, fundamentalmente por la baja capacitación del personal docente, mayoritariamente preparado de forma acelerada, en cursos emergentes, sin la debida vocación ni conocimientos pedagógicos.

En los estudios universitarios se aplica el principio de la universidad es sólo para los revolucionarios. Esta exigencia, anticonstitucional y violatoria del derecho a la educación, es responsable principal de la doble moral estudiantil, pues politiza este nivel hasta el absurdo, perjudicando el ejercicio de una docencia seria y responsable, ya que todas las materias deben ser filtradas a través del tamiz ideológico. También actúan de forma negativa, la juventud y la falta de preparación docente y de experiencia pedagógica de buena parte de los profesores, alumnos en activo o graduados del año anterior. Otro absurdo es la denominada universalización de la enseñanza universitaria que, en aras de una supuesta masividad, pretende preparar y graduar universitarios en cursos por encuentros, con profesores más capacitados, en locales inadecuados repartidos por toda la ciudad, y sin ninguna base material de estudio, con el único objetivo de lograr estadísticas altas para los informes de la UNESCO. En la universidad, los estudiantes se encuentran sometidos permanentemente a la necesidad de mostrarse adictos al modelo, manteniendo una actitud servil y participando entusiastamente en todas las denominadas actividades político-ideológicas: mítines, actos de repudio, marchas, concentraciones, conferencias, debates, etcétera so pena de, de no hacerlo, perder sus carreras y ser expulsados por no mantener una actitud revolucionaria. En este último año no se han realizado las múltiples movilizaciones productivas en los meses de vacaciones, organizadas en diferentes tipos de brigadas, que abarcaban prácticamente a todos los estudiantes. La razón esgrimida y publicada es que no eran productivas y se gastaba más de lo que se obtenía, algo que se sabía desde hace muchos años.

Aquéllos que hayan sido capaces, desde el Jardín de la Infancia o Círculo Infantil hasta la Universidad (Enseñanza Tecnológica), de mostrar una cara revolucionaria aceptable en todo momento, obtendrán el diploma de graduado, por lo regular, en un gran acto convocado al efecto en la tribuna antiimperialista José Martí. A partir de entonces, y durante cinco años, no podrán salir del país, para saldar su deuda con el pueblo, que les ha permitido estudiar. Habrán demostrado también no haber perdido la razón en el intento, aunque se hayan perdido muchas otras cosas.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a Ser estudiante y no perder la razón en el intento.

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  2. Alfredo Duran dijo:

    Yo afirmo todo esto que usted dice y mas,para suerte y desgracia mia tube una gran contradiccion desde que naci,una cosa me decian en la casa y otra en la escuela y la realidad del dia a dia me habria cada vez mas los ojos,para colmo y puntillazo me toco el PRE que esta en 1 era entre 32 y 34 (Pablo de la Torriente Brau) alli iban los hijitos de papa que detestaban todo lo que olia a cubano,tenian dollares en una epoca que te metian 8 anos por trafico de divisas y vivian como si estuvieran en Miami,alli me percate que todo era una gran burla una mierda en toda la extencion de la palabra,y fue mi mision prioritaria irme de ese pais,lo logre 6 anos despues de terminar mis estudios y lo unico que hubiera anelado es haber venido a este gran pais de nino y haber estudiado aqui porque creame mi amigo esto, con todo lo malo que puede estar esto no lo cambio por aquello asi me den las prevendas de Ramiro Valdez ,yo en parte me jodi pero mis hijos tienen el futuro mas brillante del mundo y ya con eso a mi me basta,hace unos anos regrese a mi tierra mis companeros de escuela no tienen trabajo,no tienen familia,no tienen futuro alli comprendi que acertado estube en mi decision,de que valio la doble moral,aguantar ordenes y chantajes de inverbes que tomaban posicion en el partido o la juventud porque su capacidad solo les daba para ser unos arrastrados y unos perros del poder.Dios me ilumino,gracias senor

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