El juego de las palabras

FotoRebeca

Las palabras, creadas por el hombre para la comunicación, han jugado un papel trascendental en el desarrollo de la humanidad y hoy en día, con la globalización, las buenas y las denominadas malas palabras, han permitido el acercamiento de los seres humanos y la eliminación paulatina de sus diferencias, en busca de una paz posible y una vida más plena.

En este proceso se han enriquecido los idiomas y las lenguas y, palabras de unos y otras, se utilizan indistintamente en cualquier región del globo terráqueo. Sin embargo, también las palabras se han utilizado y utilizan irresponsablemente, y han servido y sirven para la manipulación y la mentira en muchos países del mundo.

Aún recuerdo vívidamente las avenidas de Moscú, engalanadas eternamente con enormes consignas, compuestas por palabras deslumbrantes en letras blancas sobre fondo rojo o viceversa: ¡Proletarios de todos los países uníos!, El Partido es inmortal, La unidad monolítica del Partido, El socialismo es el único camino, etcétera Palabras y más palabras, que los moscovitas veían constantemente desde el nacimiento hasta la muerte. Después, un día, comenzaron a desaparecer y a ser sustituidas por otras más prosaicas, pero más humanas: panadería, compañía, mercado agrícola, sociedad anónima, sala de cine, juguetería, hospital, cafetería Los grandes desfiles por la Plaza Roja, donde se enarbolaban enormes pancartas con textos de agradecimiento por la felicidad y cientos de banderas rojas, también desaparecieron, y la vida fue tomando un curso más pausado y natural. Igual sucedió en Praga, Berlín, Budapest, Bucarest, Sofía, Varsovia y no sólo en las capitales, sino en otras ciudades y poblaciones.

Aquí, desgraciadamente, aún no es así. Desde hace más de cincuenta y tres años las palabras, repetidas hasta la saciedad y el aburrimiento, han formado y siguen formando parte de la cotidianidad de los cubanos, en vallas, vidrieras, paredes, muros, periódicos, revistas, radio, cine, televisión y libros. Como un martillo neumático, golpean sistemáticamente las mentes de niños, jóvenes, adultos y ancianos, sin tregua y sin descanso, en una frenética carrera por convencer de las bondades de una ideología y de un modelo absurdos, incapaces de entusiasmar a nadie.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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