Desalojos en Tulipán

FotoRebeca

Hace unos días coloqué un post, en el cual señalaba mi optimismo cauteloso con relación a los cuentapropistas ubicados en la calle Tulipán, en el Nuevo Vedado. El pasado día 3, en zafarrancho de combate, inspectores acompañados de policías la emprendieron contra los mismos, desalojándolos e imponiéndoles multas, nunca inferiores a 250 pesos MN.

Para quienes por casualidad disfrutamos del bochornoso espectáculo, asistimos a una desbandada y un sálvese quien pueda, donde los cuentapropistas, a pesar de poseer sus respectivas licencias y actuar legalmente, trataban de buscar abrigo en las viviendas cercanas y escabullirse por las calles aledañas, temerosos de la posibilidad de los demasiado habituales decomisos de mercancías.

La medida, según pude conocer posteriormente, fue aplicada por el gobierno provincial o municipal, porque los cuentapropistas dificultaban el tránsito peatonal por las aceras. Considero correcto preocuparse porque los peatones tengan facilidad de movimiento por las aceras aunque, realmente, las autoridades nunca se han preocupado por arreglarlas para hacerlas transitables, y su estado de abandono es deplorable en toda la ciudad. Además, no es la primera vez que se desaloja a los cuentapropistas: ya una vez fueron desalojados de estos mismos lugares, después los desalojaron del parque de Tulipán y Loma y ahora los vuelven a desalojar. ¿No sería más fácil e inteligente establecer, simplemente, las áreas donde se pueden ubicar para realizar sus ventas? Lugares son los que sobran, aunque los Ferrocarriles se han hecho dueños de dos que antes servían para estos fines, cercándolos y manteniéndolos inutilizados. ¿Los habrán recibido en usufructo en las reparticiones de tierras?

Si en algo son expertas nuestras autoridades es en reprimir. Dar solución a los problemas parece que les cuesta bastante trabajo. Los inspectores integrales, esa nueva fauna burocrática desarrollada con la actualización del modelo, denunciados repetidamente por sus formas de actuación absurdas hasta en la prensa oficial, parece que son seleccionados entre personas con bajos coeficientes de inteligencia. Para ellos, el razonamiento no existe: están programados sólo para aplicar multas, cuanto más elevadas mejor.

Quisiera ser optimista, pero la cruda realidad me demuestra su dificultad cada día. Aún así, sigo apostando por los cuentapropistas y creyendo que ésta no es la política oficial del momento actual, a pesar de los muchos cavernícolas que deambulan en nuestros organismos a todos los niveles, que ojalá hayan sido los únicos responsables de este nuevo desaguisado, que ha molestado a todos. Hoy, por suerte, han reaparecido algunos cuentapropistas con sus mercancías en un área del Agromercado de los Particulares, en la calle Tulipán esquina a Panorama. Me pregunto: ¿Era necesario el deprimente espectáculo del día 3? ¿A quién favorece? ¿No habría sido mejor informarles que se trasladaran y establecer un plazo? Parece que algunos no pueden vivir sin el escándalo, el show barato, las persecuciones y la represión. Forma parte de su naturaleza

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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