Educación Superior

Foto Rebeca

Antiguo Colegio Trelles

A continuación transcribo, textualmente, algunos planteamientos de la máxima autoridad cubana actual de la Educación Superior, o sea, de la universitaria, aparecidas recientemente en la prensa oficial: insuficiente preparación político-ideológica e integral de profesores y estudiantes, limitada dedicación al estudio, baja eficiencia académica y urgencia de ser pertinentes y desarrollar investigaciones de impacto científico y social; énfasis en la formación de profesionales competentes, comprometidos con la Revolución y la universidad; contar con un claustro revolucionario, de excelencia, es un elemento clave. Otra autoridad política agregó: hacer irreversible ya apareció la palabrita- la universalización de la Educación Superior. Como botón de muestra es suficiente.

Cabría preguntarse: ¿Qué es más importante: la preparación político-ideológica o la docente? ¿Vamos a continuar con el absurdo y anticonstitucional principio de que la universidad es sólo para los revolucionarios? Con el mayor respeto para con estas autoridades, sin lugar a dudas más políticas que docentes, sería conveniente recordarles que la Educación Superior o universitaria se realiza, en primer lugar, para preparar profesionales altamente calificados, sin distingos por sus preferencias ideológicas, políticas, religiosas, sexuales, deportivas, gastronómicas, etcétera, en función de las necesidades del país. Al menos, en Cuba siempre fue así: ahí está la rica historia de la Universidad de La Habana como testigo, donde se prepararon estudiantes de todas las corrientes, quienes tuvieron una vida activa en ella y se convirtieron, posteriormente, en reconocidos profesionales, que con su talento y trabajo ayudaron al desarrollo de la nación y a sus muchos logros en diferentes esferas. Las universidades y los estudiantes universitarios tienen una hermosa historia, que no merece ser ensombrecida con intolerancias coyunturales, que niegan precisamente lo que debe ser una universidad: fragua abierta al pensamiento universal.

Es bueno señalar que la Educación Superior o universitaria actual, independientemente de los muchos recursos invertidos en ella y del incremento de sus centros (muchas veces convirtiendo en universidades simples escuelas o facultades, que anteriormente formaban parte de una única institución), tiene sus cimientos en el sistema educacional existente durante la República. Al igual que en la salud, en la educación también el terreno estaba bien abonado y el tronco había echado raíces profundas y crecía sano. Aquí nadie creó nada partiendo de cero, como muchas veces se pretende hacer creer. Algunos datos: 3,8 estudiantes universitarios por cada 1000 habitantes (primeros lugares junto a Argentina, Uruguay y México); 75,8 millones de pesos a la Educación y la Cultura (22,3% de los gastos del presupuesto anual comparado con América Latina, sólo superado en los años ochenta por algunos países como Costa Rica, Ecuador, etcétera); 23,6% de analfabetismo (segundo país con los índices más bajos de toda Iberoamérica, aún no alcanzados actualmente por muchos países); el sistema educacional estaba integrado por unos 20,000 profesores, todos desde 1940 con títulos de las Escuelas Normales para Maestros o Universitarios único país de América Latina); se exportaban libros de texto por valor de 10 millones de dólares anuales. Como es fácil de apreciar, nadie aró en ningún desierto ni nada parecido.

Actualmente, después de haber dejado atrás, al parecer, el idealismo de que todos fueran universitarios -más por competir con alguien que por necesidades reales del país- (una gran cantidad de graduados universitarios no ejercen las profesiones para las que se prepararon, encontrándonos con arquitectos dedicados a la artesanía, ingenieros industriales como guías de turismo o camareros, ingenieros nucleares como taxistas, etcétera), la Educación Superior o universitaria debería centrarse en preparar buenos profesionales, capaces de restaurar con su trabajo bien remunerado una nación en miseria, y no tener que emigrar a otros países para realizarse. En definitiva, tanta preparación político-ideológica durante más de cincuenta años, no ha servido de mucho, pues los estudiantes, inteligentemente, se han colocado las caretas de la doble moral tan extendida, para parecer una cosa durante los estudios y ser otra al terminarlos. Es una realidad que sólo no ven quienes no quieren verla.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a Educación Superior

  1. burberry dijo:

    Me parece que defienden solo una cara y las dos son culpables.

  2. cornillot dijo:

    MI COLEGIO. LA CASA DEL DR. CLAVIJO, EL MAS DIGNO PROFESOR QUE HE CONOCIDO. ADMEMAS DE GRAN PATRIOTA GRAN MAESTRO.
    EN ESAS ESCALERAS DE LA ENTRADA SE PARABA EL DR. TRELLES A VERNOS LLEGAR E INSPECCIONAR QUE ESTABAMOS DE UNIFORME COMPLETO.
    GRACIAS POR ESTE RECUERDO.

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