Hablando de “almendrones

  1. En la Ciudad de La Habana, almendrón se le dice a los viejos autos, mayoritariamente de fabricación norteamericana, de las décadas de los años cuarenta y cincuenta que, ingeniosamente remozados, circulan por sus principales calles y avenidas, prestando el servicio de alquiler colectivo a los ciudadanos necesitados de trasladarse de un lugar a otro rápidamente, sin tener que depender del deficiente transporte público.
  2. Mi intención no es escribir sobre ellos, sino sobre otros almendrones: los almendrones políticos. Éstos, al igual que sus homólogos mecánicos, también ingeniosamente remozados, pretenden continuar desplazándose por el entramado político, como si fuera un entramado vial, después de haber chapisteado y pintado sus viejas concepciones, ofreciéndolas como nuevas, acordes con el denominado socialismo del Siglo XXI, que no es otra cosa que el mismo del Siglo XX, ahora convertido en almendrón.
  3. Estos almendrones, unos intocables y perpetuos, y otros sometidos a los vaivenes de cada momento (unas veces en alza y otras en baja), se han hecho presentes en altos cargos o en cargos de menor importancia, pero siempre incondicionales a la voz del amo.
  4. Tal parece que no se comprende que es necesario un cambio del parque automotriz, y su sustitución por vehículos modernos equipados con nuevas tecnologías, capaces de realizar sus funciones en una nueva época, lo cual resulta imposible para los almendrones, aunque se les hayan realizado reparaciones capitales, chapisteado concienzudamente y pintado con pinturas acrílicas y lacas.
  5. Los almendrones, sean mecánicos o políticos, son carros del pasado, desgastados y obsoletos, incapaces, aunque se les renueven los motores, de alcanzar las velocidades de hoy día ni de ofrecer la seguridad requerida. Más temprano que tarde serán sustituidos y, como ejemplares clásicos pertenecientes a determinados años, integrarán los fondos de algunos museos. ¡Ése será su destino final!
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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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  1. Pingback: Talking About Gypsy Cabs | Marmalade

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