Protestadores profesionales

  1. Las concentraciones y las marchas de protesta, tan habituales en nuestros días, son casi tan antiguas como la humanidad. De formas variadas, y por diferentes motivos, las encontramos en todas las épocas. Unas, por su trascendencia, han prevalecido en el recuerdo y otras, menos importantes, han sido borradas por el tiempo. Sin embargo, tanto unas como otras, han jugado su papel en el devenir histórico, propiciando cambios y ajustes, mayoritariamente en bien del ser humano. Los que han participado concientemente en ellas, y los que hoy participan, defendiendo derechos conculcados y causas justas, merecen el mayor respeto y no constituyen el sujeto de estas líneas.
  2. Desde finales del pasado siglo y en los primeros años de éste, las mismas han variado y se han ampliado, a veces desmesuradamente. Hoy en día protestar se ha convertido en algo cotidiano y se protesta prácticamente por todo, convirtiéndose esta acción más bien en un deporte nacional y hasta internacional. Existe una gran variedad de protestas: contra los políticos de turno, contra los economistas, contra las organizaciones de crédito, a favor o en contra de los diferentes grupos sociales, contra el efecto invernadero, contra los bio-combustibles, contra el hambre, a favor de las ballenas, de los osos polares, de los canguros, etcétera. A veces se organizan y se realizan contra determinados libros, películas, pinturas, esculturas y más.
  3. En este proceso de masificación de las protestas, ha surgido un personaje muy peculiar: el profesional de la protesta (protestador). En realidad, él no forma parte del asunto de la protesta ni tiene que ver directamente nada. Su participación la determina su snobismo y su afán de protagonismo a toda costa. Por lo regular dispone de una cómoda situación económica o de un mecenas (particular ó social), que lo apuntala convenientemente. En su ajuar, para asegurar no desentonar con el contenido de cada protesta, existe todo tipo de prendas de vestir: desde camisetas con íconos tercermundistas o musicales, como el Che y Lennon, hasta gorras verde oliva con enormes estrellas rojas a lo Mao Ze Dong, no faltando botas, vaqueros, jackets, parcas, casacas, etcétera, todos de marcas, preferentemente de las más publicitadas.
  4. Otro aspecto importante es su facilidad de movimiento: está presto para brindar su participación (desinteresada ó interesada) en cualquier lugar de su propio país o del mundo, siempre y cuando en el mismo se respete convenientemente el derecho a protestar. Jamás se le encontrará en aquellos lugares en los que protestar (por decisión propia) esté terminantemente prohibido, y el hacerlo se pague con la cárcel o la vida. Lo mismo aparece en las grandes urbes como en los pueblos más recónditos, donde exista algo o alguien contra quien protestar. Se reúnen y trasladan masivamente por tierra, aire y mar, utilizando ómnibus, trenes, barcos y hasta aviones. Llegan como las plagas y proceden a instalarse e instaurar el desorden y la anarquía, complicándoles la existencia a los habitantes del lugar, con sus múltiples pancartas y banderolas al viento, sus quemas de banderas y sus discursos y arengas bien aprendidos y repetidos hasta el aburrimiento.
  5. Años atrás, muchos de estos personajes, planificaban sus encuentros internacionales de carácter social en sus agendas: para la primavera, en una exposición de la pintura de Van Gogh en Amsterdam; para el verano en un concierto al aire libre en la Plaza de San Marcos; para el otoño, en la Ópera de París y para el invierno, en el Rockefeller Center de New York. Ahora todo ha cambiado: en la primavera se reúnen en una marcha en defensa de las ballenas en Sydney, Australia; en el verano en Londres en contra del Fondo Monetario Internacional; en el otoño en Buenos Aires en apoyo a los indígenas suramericanos y en el invierno en Moscú en contra del efecto invernadero.
  6. Estas actividades, de carácter marcadamente folklórico, se realizan con gran despliegue de los medios, ya que es importante protestar, pero también y mucho más, aparecer en los diarios y revistas y en la tele, además de en Internet. Esto aporta currículo para la participación en futuros eventos. Hacerse de un perfil de protestador, asegura la permanencia en el selecto club de los protestadores profesionales, e incluso hasta resultar invitado a otros eventos, casi siempre con todos los gastos pagados. El protestador profesional, engendrado en el pasado siglo, sin lugar a dudas, por su dedicación y tenacidad, ha ocupado su lugar y ha aportado un nuevo oficio al Siglo XXI.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a Protestadores profesionales

  1. Raul Fernández Rivero dijo:

    Yo nací en el 37 y estudié tambuién en Los Escolapios de la Víbora; con el padre Sola y el gran Padre Jose M . Entralgo. Qui´zas nos conocimos en esa época. Saludos Raúl Fernandez Rivero

  2. Georgina dijo:

    Genial comentario sobre este fenómeno tan común en nuestros días y que tantos periodistas, escritores, etc no consiguen describir con suficiente claridad y acierto como usted lo hace en este articulo.

  3. Pingback: Professional Protesters | Marmalade

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