En la caída del Apóstol

  1. Pronto, el 19 de mayo, se cumplirá un aniversario más de la caída en Dos Ríos, antigua provincia de Oriente, de José Martí, el más universal y trascendental de todos los cubanos. Poeta, escritor, crítico, periodista, humanista, diplomático, político, revolucionario y principal organizador de la gesta independentista del año 1895 que, después de cruenta lucha, permitió el surgimiento de la República.
  2. Su obra escrita, extensa y profunda, se mueve prácticamente en todas las esferas del saber de su época. Su pensamiento, abarcador, aún mantiene su vigencia en el momento actual de nuestro país y puede aplicarse a otros, dado su carácter universal. De Martí se ha hablado y escrito mucho, pero sus ideas no han corrido la misma suerte. Muchas de ellas, en boca de demagogos y oportunistas, han servido de falsa cobertura moral para desmanes políticos y todo tipo de arbitrariedades, bien lejanas de su verdadero objetivo. Sin embargo, ello no es responsabilidad del Apóstol, sino de quienes lo han utilizado a lo largo de los años en función de sus intereses personales.
  3. Martí, profundamente humanista, pensador lúcido, fue capaz en su corta existencia física (apenas 41 años) de ver donde otros no veían nada, así como de sentir y entender las convulsiones propias de una época que terminaba y de otra que comenzaba, entregándose además a la ingente e ingrata tarea de aunar distintas voluntades en aras del logro de un gran ideal: la independencia de la tierra donde había nacido. Su honestidad, la convicción de que debía estar presente en la guerra que había desatado y la mediocridad de algunos, lo llevaron al campo de batalla, para el cual carecía de la experiencia práctica necesaria, aquel aciago 19 de mayo.
  4. Es verdad que con su muerte Cuba perdió una figura única, quien tal vez hubiera evitado los regionalismos, caudillismos y otros males que afectaron el proceso de gestación de la nación, así como otros propios de su nacimiento, pero a la distancia de los años creo que quizás, al igual que con Ignacio Agramonte antes y con Antonio Maceo después, el destino fue magnánimo con él, no facilitándole demasiado tiempo existencial para perder prestigio ni para hacer el ridículo.
  5. Eso hace que hoy las ideas martianas y todo su pensamiento y obra sean respetados por los cubanos y cubanas honestos, viendo en ellos algunas de las respuestas válidas, tan necesarias para la refundación de la República que el se imaginó y que, desgraciadamente, fuera prematuramente tronchada, no permitiéndosele su desarrollo y consolidación.
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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a En la caída del Apóstol

  1. Pingback: The Fall of the Apostle (Jose Marti) | Marmalade

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