Soberanía e independencia

Defender la soberanía y la independencia de la nación, se ha convertido en el fundamento de todas las prohibiciones, arbitrariedades y absurdos que agobian al pueblo cubano desde hace más de medio siglo. Se olvida que, para que un país sea soberano e independiente, primero deben serlo cada uno de sus ciudadanos. Esto lo planteó José Martí en el Siglo XIX, aunque se silencie, como sucede con muchos otros de sus planteamientos, algo incómodos para la realidad nacional.

  1. El inmovilismo actual también se asienta en el mismo fundamento e intenta atemorizarnos con la pérdida de algo que, realmente, hace mucho tiempo no tenemos. Aliados por más de treinta años a la extinta URSS (hecho refrendado hasta en la Constitución Socialista original), ejecutamos el trueque de nuestra soberanía e independencia por cuantiosas subvenciones, que permitieron la subsistencia de un modelo ineficiente e improductivo. Entonces se hablaba de la hermandad y solidaridad socialistas. Hoy, subvencionados por Venezuela, se repite la historia, ahora por la solidaridad bolivariana y latinoamericana.
  2. En un mundo siempre en proceso de transformación, palabras que en un momento significaron algo, y fueron hasta causa de cruentas guerras, han ido perdiendo vigencia después de la segunda mitad del Siglo XX. Ahora la integración y la globalización (a pesar de sus problemas), que generan el acercamiento de los países y no su enclaustramiento tras viejos muros, se abren paso. Lo revolucionario es ponerse a tono con ello y no aferrarse a lo caduco, ya superado por la humanidad.
  3. Cambiar conceptos, sedimentados por años de inercia, no es tarea fácil. Se necesita de voluntad y de una mente clara y abierta a los desafíos, dispuesta a sinsabores y sacrificios, y hasta a la incomprensión de muchos, pero es una necesidad insoslayable.
  4. Hoy, a inicios del Siglo XXI, es mucho lo que ha cambiado en el mundo, tanto en lo material como en lo espiritual. No considero que sea para peor, como algunos agoreros de hecatombes y holocaustos pregonan hasta el cansancio. En nuestro caso, después de perder tantos años debemos, de una vez por todas, acabar de integrarnos a los países que marchan al frente, y han demostrado en la práctica, la justeza de sus verdades.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Soberanía e independencia

  1. Pingback: Sovereignty and Independence | Marmalade

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