¿Apoyar a quién en realidad?

  1. No resulta extraño que, en la cruzada contra el imperio que desde su instauración lleva a cabo el régimen cubano, haya involucionado desde apoyar a las fuerzas progresistas de entonces, hasta cerrar filas junto a los regímenes retrógrados de hoy. Parece ser que en el largo camino recorrido se extraviaron algunos ideales, principalmente los que tenían que ver con la plena libertad, el humanismo, los derechos ciudadanos, etcétera.
  2. En las declaraciones oficiales y en los medios de comunicación, de forma abierta y sin el menor pudor, se defiende a los gobernantes derrocados, por la voluntad ciudadana, en Túnez y Egipto. También a los que, enfrentados a manifestaciones y revueltas populares, intentan mantenerse en Yemen, Libia y Siria. Igualmente se apoyó al -al fin desbancado- gobernante de Costa de Marfil quien, a pesar de haber sido derrotado en un proceso electoral legal, se negaba a entregar el poder. Todo esto sin hablar del absurdo de Corea del Norte donde el poder, como en una dinastía, se transmite de padres a hijos (precisamente por estos días se conmemoró el 99 aniversario del nacimiento del gran líder, fundador de Corea y eterno presidente), ni de los deseos de eternizarse en el poder del gobernante venezolano.
  3. Es comprensible que esto suceda: el régimen cubano lleva 52 años en el poder y, en la práctica, ha funcionado también como una dinastía donde, los cargos políticos principales corresponden a los denominados históricos. Por lo tanto, el asunto le es bastante cercano y, defender a sus similares es como defenderse a si mismo.
  4. Es una realidad que los fenómenos sociales no tienen por qué repetirse de forma igual, pero también es una realidad que, cuando las causas son las mismas, todo puede suceder. El efecto dominó es muy viejo y forma parte de la historia de la humanidad y no debe dejarse de tener en cuenta, a pesar del espacio geográfico que separa los distintos acontecimientos.
  5. Una valoración inteligente de lo que está sucediendo, debe llevar a analizar objetivamente nuestra situación y, a tomar a tiempo las decisiones pertinentes para evitar males mayores. Este proceso incluye la participación activa de todos los interesados, sin exclusiones políticas, y el ejercicio de los derechos ciudadanos. Solo un clima de tolerancia, sin obsoletos atrincheramientos dogmáticos, puede asegurar la tranquilidad necesaria a toda la nación, condición indispensable para la solución de los múltiples problemas existentes.
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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a ¿Apoyar a quién en realidad?

  1. Luis Fernandez Mesa dijo:

    El apoyo a causas totalitarias perdidas solo se entiende a la luz de que el gobierno cubano es una suerte de PARQUE JURÁSICO del comunismo. Se ven a si mismos como los auténticos portadores del mejor ADN socialista que han de transmitir a futuras generaciones una vez que se produzca la inminente caída del capitalismo. ¡¡Y lo peor es que se lo creen!! Al menos ya han convencido a Hugo para continuar el linaje.

  2. Pingback: To Support Who in Reality? | Marmalade

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