Una ciudad, un sentimiento

Soy habanero. Nací en la calle Porvenir, pasé mi infancia en Mantilla y mi adolescencia en la Virgen del Camino. Estudié en La Víbora y trabajé en El Vedado. Mi madre, cuando niño, me llevaba a pasear por la ciudad, mostrándome las calles y las edificaciones, y me hablaba de la arquitectura. Con ella aprendí a amarla. Siempre descubríamos cosas nuevas que nos asombraban y enorgullecían. Podía ser en las calles comerciales, con nuevas y modernas tiendas y cafeterías, o en otras zonas, con grandes colegios, cines, residencias y repartos.

  1. La semilla sembrada en la niñez fructificó, y en mi adolescencia traté de conocer los lugares que nunca había visitado, incorporando a mi acerbo Marianao, La Lisa, Miramar, las urbanizaciones al oeste y este de la ciudad, Regla, Gua nabacoa y otros. Me interesaban todas las edificaciones, fueran fábricas, escuelas, viviendas, comercios, parques, avenidas, puentes, calles, etcétera. En ellas veía materializarse el empuje y desarrollo que alcanzaba mi ciudad, y también mi país, año tras año.
  2. De pronto todo se detuvo. Lo antiguo, que había resistido el paso del tiempo, y también lo moderno, comenzaron a deteriorarse. Al principio lentamente, casi sin darnos cuenta, con falta de pintura y desconchados, y después de forma acelerada, hasta llegar a los apuntalamientos y derrumbes. Alejado de la ciudad por más de diez años, cuando me reencontré con ella, había cambiado demasiado. Los lugares felices de antes habían desaparecido o habían sido totalmente transformados, pero no para mejor sino para peor. El choque con lo que habían sido mis barrios y mi colegio fue devastador.
  3. Hoy, transcurridos muchos años, viendo la ciudad perecer entre ruinas cada vez mayores, sin acciones que la salven y sin proyectos viables, atados los ciudadanos, los únicos que pudieran hacer algo, de pies y de manos, por prohibiciones absurdas, no me siento nada optimista. Pienso que se ha dejado perder mucho, y lo que queda, sino se actúa con rapidez, también desaparecerá. No considero que la ciudad, como tal, dejará de existir, pero no será ya La Habana magnífica que fue, será otra Habana, diferente, con otras edificaciones, tal vez con copias de algunas que fueron importantes, pero no con las originales.
  4. Es triste y terrible, porque las ciudades, en su prevalecer en el tiempo, fijan también las identidades de los países, estableciendo las similitudes y diferencias. Así, a pesar del paso de los años, existen un París, un New York, un Madrid, un Berlín, una Praga, un Moscú y un Buenos Aires, por citar solo algunas, reconocibles por las diferentes generaciones. También una vez existió una Habana, solo que no tuvo tanta suerte como las anteriores.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a Una ciudad, un sentimiento

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  2. Fernando , a mi me paso algo parecido , pero mas fuerte , yo me fui en el 62 , y volvi al cabo de 18 anos tan solo por una semana , con los vuelos de la comunidad , habia sufrido un ataque cardiaco que casi me cuesta la vida en 1976 , y no me daban mucha esperanza , los medicos , asi que decidi ir a ver a Mi Habana por ultima vez , no pensando que iba a sobrevivir tanto tiempo , tengo 68 anos ya , y senti ese dolor de verla destruida , apuntalada , derrumbandose y la gente como automatas en las calles , sin esperanza y asombrados que la comunidad no era lo que les habian pintado , se dice que ese shock , trajo el Marielazo , ya que Cuba vio la realidad de la propaganda que hacian era mentira , cuando emigras haces lo que tengas que hacer para sobrevivir , y si no tienes la lengua es peor todavia , yo tuve suerte y no lave platos , pero vi abogados que eran ricos en Cuba , que fueron choferes particulares de ricos latinoamericanos ,etc aqui hubo un movimiento cuando se desarrrollo South Beach , un lugar en Miami Beach famoso por su arquitectura Art Deco , y la Ciudad , sus comisionados decieron que no se podria cambiar el estilo ese , todo nuevo hotel , o renovacion tuvo que hacerse al estilo Art Deco y hasta los nuevos hoteles asi se construyeron , yo pienso que de lo que quede cuando pase la tormenta tan larga alla , se podria revitalizar la arquitectonica de la misma manera , y el turista le encanta eso , que fantastico seria para esa Habana Linda , y que cantidad de turismo atraeria solo por la arquitectura , que la Hace una gran senora , elegante y distinguida , es un sueno , pero no dudo que algun dia sera realidad , un Saludo Cordial , Guillermo Navarro

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