Entre medidas

Durante muchos años, ha sido práctica gubernamental tomar la mayoría de las medidas que afectan a la población sin encomendarse ni a Dios ni al diablo. Simplemente aparecen un día en una breve nota de prensa o, si se refieren a aumentos de precios de productos, nos enteramos en la tienda, cuando los tenemos que pagar. Se da por sentado que son justas y que deben ser acatadas sin protestar.

  1. Ahora, con las que se espera paliar la crisis existente, su aplicación pasa, también en la mayoría, por un interminable laberinto de estudios y discusiones que las alejan por meses. Resulta que todo el mundo tiene que estudiarlas, discutirlas y aprobarlas, antes de que se conviertan en leyes y decretos, y comience su instrumentación y materialización en la realidad diaria. Tal parece que existe abundancia de tiempo.
  2. El otro día, sin ir más lejos, tenía necesidad de cambiar cinco pesos convertibles a moneda nacional, y cual no sería mi sorpresa al encontrar en la Caja de Cambio un cartelito escrito a mano que decía textualmente: Cerrado. Estamos estudiando los Lineamientos. Me acordé del año 1970, cuando en las fábricas y comercios se ponían cartelitos que decían: Cerrado. Nos fuimos para la zafra. Pareciera que las cosas se repiten al cabo de cuarenta años. Ojalá sean solo los cartelitos y no los fracasos.
  3. Regresando al tema: sería saludable acelerar, en lo posible, la aplicación de las medidas que puedan aliviar, aunque sea de forma mínima, el caos que creará el despido masivo que ya comienza a ejecutarse. No se comprende el mismo a partir de este mes, y que muchas medidas deban esperar hasta abril y más. Sabemos, por experiencia, que después de los congresos, viene la instrumentación de los acuerdos, lo cual conlleva tiempo.
  4. Una forma de aligerar las tensiones que, sin lugar a dudas, ya se crean y aumentarán en este año, pudiera ser aumentar el ritmo de implantación de las más directamente relacionadas con los ciudadanos, permitiéndoles a éstos, desde ya, desarrollar sus iniciativas y potencialidades, y dejar para más tarde, o redactar al mismo tiempo, la legislación correspondiente que les de seguridad. La necesidad de lo segundo no debe ser obstáculo para el ejercicio de lo primero..
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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Entre medidas

  1. Pingback: Among the Measures | Marmalade

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