La decadencia de los barrios

  1. Admiro al Historiador de la ciudad de La Habana, por el trabajo realizado y que realiza, así como por su dedicación al embellecimiento de la misma. También a sus numerosos colaboradores. Creo que, junto a algunos historiadores de algunas provincias, son los únicos que han realizado un trabajo meritorio sostenido, si bien debe señalarse que, por unas u otras razones, se ha concentrado en áreas determinadas de cada ciudad y no en toda en su conjunto. Exigirle esto a los historiadores sería injusto.
  2. La responsabilidad por el mantenimiento y desarrollo de las ciudades y pueblos, en el caso nuestro, corresponde a los denominados gobiernos provinciales y municipales, específicamente a sus presidentes, tarea que antes correspondía a los gobernadores y alcaldes. En lo que respecta a la ciudad de La Habana, fuera del Centro Histórico, atendido por el Historiador, los referidos gobiernos es bien poco lo que han hecho y hacen al respecto. Los barrios se vienen abajo sin medidas que, al menos, detengan el deterioro, ya que lo mucho perdido es imposible de recuperar. No se ven por ningún lado ni planes ni medidas al efecto. Los ciudadanos, atados de pies y manos por prohibiciones absurdas, ven destruirse sus viejas viviendas sin poder hacer nada para evitarlo.
  3. Asumir la propiedad urbana, en el año mil novecientos cincuenta y nueve, fue una tarea fácil. Consistió en apropiarse de lo construido por otros. Solo hizo falta redactar una ley. Responsabilizarse por ella ya no lo fue tanto y, aunque se pueden aducir muchas razones, la indolencia, la incapacidad y la ineficiencia en el enfrentamiento a los problemas de mantenimiento y constructivos (centralizados por el Gobierno y prohibidos a los ciudadanos), han sido la causa principal del estado deplorable de las viviendas y edificios, además del de la infraestructura urbana.
  4. Esta realidad, conocida por todos, languidece esperando tiempos mejores, y muchos cubanos lamentan que, en su provincia o municipio, no exista un historiador como el de la ciudad de La Habana. Desconocidos por la mayoría de la población, solo vistos en actos políticos o en desastres naturales, disfrazados de militares, los presidentes de los gobiernos ocupan y dejan sus cargos, muchas veces sustituidos, sin penas ni glorias, como funcionarios grises, sin obra material ni espiritual realizada.
  5. Al mismo tiempo, al menos en la ciudad de La Habana, los otrora pujantes Centro Habana, Cerro, Vedado, Víbora, Arroyo Naranjo, La Lisa, San Miguel del Padrón y otros, decaen día tras día, perdiendo su encanto, y volviéndose irreconocibles para quienes alguna vez residieron en ellos. La larga involución continúa, sin visos de poder ser detenida ni revertida con el modelo actual.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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6 respuestas a La decadencia de los barrios

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  2. Sr Fernando , ojala la ONU , diera mas $$$ para la reconstruccion del casco historico , nombrado Patrimonio de la Humanidad , y Gracias a esa determinacion el historiador ha podido hacer tan bella labor meritoria de elogios , le digo esto para enfatizar que si fuera por el Sr Feudal , todo eso no estuviera en pie a estas alturas , Gracias a La Naciones Unidas , cuyo mayor contribuyente es el odiadado imperialismo yanqui !!! Saludos Guillermo Navarro

  3. martin dijo:

    horrible estube en cuba en el 2009 la decadencia es total la indigencia abruma

  4. R. Duval dijo:

    Sr. Dámaso:
    Gracias por abordar este tema y encapsularlo tan brillantemente. Desgraciadamente, a la decadencia física de los barrios se le suma la decadencia moral. La gente parece estar más interesada en resolver los tres problemas más grande que tiene el cubano, i.e., desayuno, almuerzo y comida.

    Recordemos que un grupo de foragidos tomó el poder por la fuerza y desde el incipiente engaño llamado Revolución comenzaron a robar a diestro y siniestro. Al que no le costó un centavo adquirir una propiedad mucho menos se va a preocupar por mantenerla. Desde luego si le preguntamos a algún retardado mental que todavía cree en el sistema sobre el asunto, nos dará la respuesta estereotipada, “La culpa la tiene el bloqueo”.
    The most common way people give up their power is by thinking they don’t have any.

  5. R. Duval dijo:

    P.O. Quise terminar con un pensamiento de Alice Walker que no llegué a traducir:

    La forma más común que la gente tiene de abandonar su poder es cuando piensan que no tienen ninguno.

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