Las culpas generales

En mi país existe la nefasta costumbre de generalizar las culpas. Así, cuando alguien comete errores y, por una u otra razón, se ve obligado a exponerlos públicamente, no dice me equivoqué sino nos equivocamos. Involucra a todos quienes le escuchan, sean diez, mil o un millón. Se parte del supuesto de que las culpas compartidas tocan a menos. Sin lugar a dudas, es una posición cómoda y ventajosa.

  1. En cualquier lugar donde se respete la Constitución y las leyes, cuando una figura pública se equivoca y, como resultado, afecta a los ciudadanos, debe responder por ello, y hasta puede ser separada de sus funciones. Ejemplos son los que sobran. Conceder el derecho a rectificar no es lo más usual, y menos aún, en repetidas ocasiones. Como nadie es imprescindible ni posee la verdad absoluta, si fracasa, debe dejar el camino libre a otros más capaces y con mejores soluciones. Esta práctica no excluye a nadie.
  2. En los sistemas cerrados, donde el poder se obtiene para detentarlo hasta el último respiro, los errores y las equivocaciones se repiten cíclicamente, utilizando a la nación como laboratorio, y a los ciudadanos como conejillos de Indias, para experimentar todo lo que a alguien se le ocurra, sin importar ni los costos ni los fracasos ni dar cuenta por ellos.
  3. Es algo complejo y difícil de solucionar, pero no imposible. Se puede comenzar respondiendo cada quien por sus irresponsabilidades y sustituyendo el nos por el yo. Así las culpas nunca se diluirían y tendrían nombres y apellidos. Nadie tampoco se consideraría infalible ni intocable. Sería una manera sana y civilizada de desbrozar caminos.
  4. Con el advenimiento de un nuevo año, es lícito pensar en estas cosas y soñar con que se realicen para, al menos, después de tantos años fallidos, no perder el poco optimismo que aún queda.

    Acerca de Fernando Damaso Fernandez

    Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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    1. Pingback: Generalizing the Blame | Marmalade

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