Dos palabras demasiado utilizadas

  1. En mi país existen dos palabras, de las cuales se ha abusado sin límites: antes y después. Antes, es todo lo que sucedió del 1 de enero de 1959 hacia atrás; después, es todo lo que ha sucedido desde esa fecha hasta el día de hoy.
  2. En antes, como en un depósito irrellenable, se encuentran todos los problemas, traiciones, corrupciones, inmoralidades, injusticias, fraudes, violencia, robos, crímenes, vejámenes, lacayismo, etcétera. Todo lo malo, todo lo que no sirve, cabe en esta palabra de cinco letras.
  3. En después, como en una urna de cristal, también irrellenable, se encuentran todas las virtudes, la honestidad, la austeridad, el buen gobierno, el respeto, la solidaridad, el patriotismo, la hermandad, la dedicación, las buenas acciones, etcétera. Todo lo bueno, todo lo que sirve, cabe también en esta otra palabra de siete letras.
  4. Estas son las acepciones oficiales. Así ha sido y así se ha repetido a cada nueva generación, durante más de cincuenta años. Sin embargo, sucede que la terca realidad las desmienten: antes y después ha habido de todo. Encerrar los hechos en compartimentos estancos históricos, signados más por intereses políticos e ideológicos transitorios, que por la objetividad, no es nada saludable para la nación. Confunde. Estos estancos puros, donde no existe (ni se permite) la crítica, y todo se decreta y se acepta sin cuestionamientos, se convierten en verdaderas cajas de Pandora, que cuando se destapan hacen más mal que bien. La realidad lo ha demostrado.
  5. Además, vistos dialécticamente, los antes y después se repiten constantemente. En estos últimos cincuenta años ha habido antes y después de Girón, de la Crisis de Octubre, de las nacionalizaciones y expropiaciones, del fracaso de la Zafra de los Diez Millones, de Angola, de Etiopía, de Granada, de la crisis de los balseros, del cese de los subsidios de la extinta URSS, del relevo presidencial, etcétera. Pretender que existe un solo antes y un después es un absurdo. Faltan por venir muchos más.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Dos palabras demasiado utilizadas

  1. Gabriel dijo:

    Es difícil conducir un auto mirando continuamente por el espejo retrovisor.

    Creo que hay que abandonar los reproches del pasado y mirar hacia adelante, pensando en la Cuba del futuro donde cabrán cubanos de todas las opiniones.

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