Cuenta Saldada

Tomás Lima, el hombre más sabio de mi barrio, me dijo un día, cuando yo era muchacho: Todos traemos una deuda al nacer. La vida solo sirve para pagarla. Entonces no entendí el significado de sus palabras y no emití ninguna opinión, limitándome a un encogimiento de hombros. El tiempo pasó y hoy, no sé por qué, he recordado su sentencia. Valdés, el que trabaja conmigo desde hace siete años, sin siquiera darme los buenos días, me disparó a boca de jarro: Hoy me levanté en contra de todas las deudas. Me importa un pito que sean morales o materiales. No supe que contestarle, entonces siguió: Las materiales no me preocupan, porque más tarde o más temprano las pago, aunque sea con intereses y sanseacabó. Las que me joden son las morales, esas que parecen ser de nunca pagar. Se te enredan en los pies, te suben por las piernas, te exprimen los testículos, te rodean la cintura, te aprietan el pecho y, si las dejas, se te enroscan al cuello y te asfixian. Son culebras. Lo importante es no dejarlas llegar al cuello. Lo miré extrañado. ¿A qué venía esta perorata? ¡Y nada menos que en ayunas y yo sin desayunar! Sí- continuó Valdés-, la primera deuda es la que dicen que tenemos con Dios, porque Adán se comió la manzana que le dio Eva, quien a su vez le había hecho caso a la serpiente. ¡A mi me importa un carajo esa deuda! ¡Esa deuda no es mía! Que la paguen Adán y Eva y, si Dios no tuvo cojones para cobrársela, ese es un problema de él! ¡Que se la transfiera a un banco y ya verá como se la cobran! Hizo una pausa. Miró a la gente que comenzaba a acercarse. Hay otra que también me quieren cobrar- dijo-: la que tengo con mis padres, por haberme dado la vida. ¡Esa ya fue pagada, antes de yo nacer, con el placer que experimentaron al engendrarme. ¡Cuenta saldada!. Ya había más de diez personas junto a Valdés. Tuve intención de decirle que se callara, que se incorporara a su puesto de trabajo, pero me aguanté. Valdés, sin encomendarse a nadie, continuó: Con la sociedad tampoco tengo deudas. Si me dio estudios, atención médica, trabajo, etc, ese era su deber. Si no ¿para qué sirve la sociedad? Además, en el estudio yo fui quien se quemó las pestañas, al médico nunca voy (creo que la sociedad está en deuda conmigo) y en el trabajo, el esfuerzo lo pongo yo y ella me remunera solo una parte de él. El otro se lo apropia, diciendo que me lo devuelve en bienes sociales colectivos para disfrute general. Ahí están pagados mis estudios y la atención médica. ¡Cuenta saldada! Cada día me convenzo más que la sociedad es quien me debe a mí. Me miró y siguió: Ahora dicen que yo tengo una deuda con Africa, otra con América Latina y, para cerrar , una con la humanidad. ¿Qué deudas son esas? Que yo sepa, en mi familia no hubo ningún esclavista ni quien explotara el trabajo esclavo. Tampoco nadie utilizó a ningún latinoamericano para algo ni le pidió nada prestado. Con la humanidad, menos aún: es algo muy genérico. Si le hago caso a estas deudas que me quieren echar encima, mejor es no vivir. Un murmullo recorrió el grupo que ya alcanzaba la veintena de personas. Traté de indicarle con un gesto a Valdés que se callara, que era mejor que se incorporara al trabajo. No lo notó o no quiso entenderlo. Continuó: Me cago en todas las deudas que no son mías. El que las tenga que las pague. A partir de hoy estoy en contra de todas las deudas. Entonces se sentó sobre el cajón de madera que estaba junto a su máquina, puso los codos en la rodilla y se agarró la cabeza con las manos. Todos nos quedamos callados. El grupo de curiosos se fue disolviendo. Solo yo quedé junto a él. Durante unos minutos parece que no lo notó. Después, como si descubriera algo, levantó ligeramente la cabeza, alzó la vista y me dijo: ¿ Hablé mucha mierda?. No le respondí. Me quedé callado por unos segundos y, por esas cosas de la vida, por esas cosas de la mente que nadie se explica, coloqué mi brazo sobre sus hombros y murmuré: ¡A veces es necesario hacerlo!

 

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a Cuenta Saldada

  1. Sr Damaso , ese comentario /anecdotico , cuenta saldada !!! , es el comentario mas coherente y sabio , que he visto en la red hasta el dia de hoy , es la realidad/ mentira , en la que han envuelto al pueblo cubano , todo el pueblo le debe , al senor feudal , hasta por ese aire que respira , de milagro no lo empiezan a cobrar ,( no tienen como )le aseguro que si pudieran lo harian , lo felicito por su blog , y le deseo exitos !!! un saludo, Guillermo Navarro.

  2. Maykel dijo:

    He llegado a este blog a través del blog de Regina, quien ha hecho publicidad del mismo en uno de sus “post”. Me ha encantado lo que he leído hasta el momento, me he reído mucho con esta narración. Cuente con un nuevo lector. Saludos.

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