Un “cambio” tibio

  1. He leído detenidamente el Listado de Trabajos por Cuenta Propia, que el gobierno autoriza realizar a los ciudadanos (algo inverosímil en pleno Siglo XXI), así como algunas aclaraciones de diferentes funcionarios, todo en el diario Granma del pasado 23 de septiembre.
  2. Mentalmente me trasladé a la época feudal, cuando el señor del castillo autorizaba a sus siervos a ejercer el comercio en sus tierras, solo que con una diferencia: éste nunca estableció ningún listado que hubiera limitado el desarrollo de las iniciativas.
  3. Ninguno de los trabajos autorizados tiene nada que ver con la producción ni con la sustitución de importaciones, dos consignas repetidas en los últimos tiempos. Solo se trata, por lo tanto, de ofrecer servicios, la mayoría bastante primarios
  4. La razón de su limitado alcance real, se fundamenta en el parche, agregado apresuradamente a la Constitución hace algunos años, que declara el sistema político y social irrevocables. Nuestros mambises, que eran muy inteligentes, cuando redactaron las Constituciones de la República en Armas, siempre dejaron constancia en ellas, de que eran temporales y podían ser enmendadas y cambiadas. Así se establece en la de Guaímaro (10.4.l869), en la de Jimaguayú (l6.9.1985) y en la de La Yaya (29.10.l897). En las Constituciones durante la República se respetó este principio. La de 1940, considerada la más completa y mejor, fue sustituida por una denominada Ley Fundamental al triunfo de la insurrección y después derogada por la Constitución Socialista, la cual fue también enmendada posteriormente. Como se ve, nada es irrevocable. Pretender imponer esta camisa de fuerza a las generaciones actuales y a las venideras, además de iluso es injusto.
  5. Me he extendido en el punto anterior, porque entiendo que es el argumento principal enarbolado para no hacer los cambios realmente necesarios, y conformarse con maquillar a un cadáver para que parezca vivo y extender, mediante congelación, un tiempo más su natural proceso de descomposición.
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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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