Involución

Según crecía, a su alrededor se iban desarrollando largos cujes que, poco a poco, lo envolvían. Primero brotaron junto a las plantas de sus pies. Eran como retoños de bambú. Después se fueron extendiendo y enlazando por arriba, hasta que formaron una enorme jaula ovalada que le acompañaba a todos lados. Al principio trató de quebrarlos, ero eran muy flexibles, y no se rompían. Cada día se volvían más tupidos y dificultaban la entrada de los rayos del sol. Era verdad que podía andar y moverse en cualquier dirección, incluso hasta flotar en el agua de mar, pero siempre dentro del extraño recipiente vegetal. Poco a poco se fue adaptando a su situación y dejó de luchar. Entonces los cujes se asentaron en la tierra y ya no pudo trasladarse más. Con cada día que pasaba se hacían más tupidos. Ya para verlo había que hurgar a través de los pequeños espacios abiertos que aún subsistían. Un día los cujes se hicieron tronco y el despareció.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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