Escenario complejo

Foto Peter Deel

Cuando en un país, durante demasiado tiempo, el poder ha sido ejercido unilateralmente por una persona, aplicando fórmulas voluntariosas, utilizando para su materialización las instituciones y organismos políticos y del Estado y otros creados al efecto, es muy difícil, para quien lo sustituya, realizar cambios sustanciales y profundos, independientemente de que exista o no la voluntad de ejecutarlos. Desgraciadamente, esta es la situación existente actualmente en Cuba.

Desmontar, organizadamente, un sistema que, a pesar de sus innumerables y repetidas promesas, no ha podido, en más de cincuenta años, resolver los problemas económicos, políticos y sociales, agravándolos y habiendo creado otros nuevos, es una tarea bastante compleja. Más aún, si a esto se agrega que el proceso se pretende realizar, sin afectar la ya bastante deteriorada figura anterior. Además, quien la ejecuta es precisamente alguien estrechamente vinculado a su antecesor, tanto por lazos sanguíneos como por responsabilidades compartidas, que es apoyado o cuestionado en su propio entorno.

En este escenario complejo, es comprensible la poca profundidad de las medidas económicas aprobadas, y más aún su lenta implementación. También, el por qué se obvian los necesarios cambios políticos y sociales, sin siquiera mencionarlos. Aceptando que exista el deseo de actualizar el modelo, lo cual en definitiva no va a resolver los problemas, ya que es precisamente el modelo el que no sirve, si esto se hace además, dedicando gran parte del poco tiempo disponible a crear un entramado de leyes, regulaciones, reglamentaciones y limitaciones, con el objetivo de salvarlo, solo se puede esperar el más rotundo fracaso.

Nadie niega la necesidad de leyes y regulaciones en un país, para asegurar su desarrollo de forma organizada y la convivencia ciudadana, pero una cosa son éstas y otras totalmente diferentes, aquéllas que se aprueban y aplican, como camisas de fuerza, para apuntalar algo que se mantiene por estática milagrosa, el cual no satisface las expectativas de la población. Parece que esto es lo que está sucediendo en nuestro país, cuando en realidad lo que hace falta es profundizar, ampliar y acelerar los cambios.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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