Vandalismo “actualizado”

El Cementerio de La Habana vuelve a ser noticia y motivo de preocupación para los habitantes de la ciudad. Continuando su vía crucis, después de que las autoridades eclesiásticas fueran despojadas de su administración y esta pasara a manos del gobierno (tal vez con la intención de convertirlo en un cementerio marxista-leninista), ha tenido que sufrir el abandono, el robo de sus imágenes y símbolos religiosos y de sus obras artísticas, la venta de tumbas y panteones, la reventa de sus tapas, el hurto de huesos y cráneos, la eliminación de las tomas de agua y de su arbolado y otras barbaridades más, que se han venido denunciando, sin que se hayan tomado medidas efectivas para solucionarlas, como no sea la sustitución de diferentes administraciones y del personal implicado. Ahora, no se si por iniciativa propia o cumpliendo órdenes de arriba, se ha decidido eliminar todos los techos de zinc, fibrocemento y madera con tejas sobre las tumbas y panteones, con excepción de los de placa. Unos empleados, consultados al efecto, dijeron que era para asignárselos a quienes no disponían de ellos en sus precarias viviendas.

La medida, a simple vista, pudiera parecer justa para algunos: ¿por qué los muertos van a disponer de techos cuando muchos vivos carecen de ellos? Sin embargo, esta no es la cuestión. Además de la falta de respeto a los difuntos (¿cuándo los dejarán descansar en paz?) y a sus familiares, es una violación de la propiedad que tienen los ciudadanos sobre sus tumbas y panteones y un grosero despojo.

Tal vez alguien, motivado con las actualizaciones que se vienen realizando para legalizar las ilegalidades que se cometían, haya decidido aplicarlas en el cementerio, y legalizar el robo que se venía haciendo de estos techos y así solucionar el problema. Según su lógica, si se elimina el objeto a robar no hay robo. El peligro es que pudiera continuarse con las rejas y mármoles, hasta hacer desaparecer el camposanto.

Este vandalismo actualizado, que actualmente se ejecuta, es una muestra más del grado de deterioro moral y humano existente. ¡Hasta en el mítico Macondo se respetaba a los muertos!

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a Vandalismo “actualizado”

  1. Ramón Ojeda dijo:

    El desastre material es visible en Cuba, pero yo y muchos otros con quienes he comentado sobre el tema opinamos que en algunos años pueda ser posible la reconstrucción material de la Patria. El otro desastre, el moral, ese que muchos no ven porque han perdido el sentido del bien y del mal, es mucho más preocupante. Lo que usted ahora nos muestra es parte de este último desastre.

  2. Éste artículo me deja pasmado, independientemente de que en ese régimen totalitario castro-comunista se puede esperar cualquier cosa incluyendo hasta lo peor, es algo como desvertir a un vivo para vestir a un muerto. Hay una analogía con algo muy cierto que dice el señor Ramón Ojeda, “han perdido el sentido del bien y del mal,…” todo debido a su aberrante ideología marxista-leninista que sustituyó el respeto, la moral, la cívica y eliminó los principios del valor basado en el Cristianismo. Reconstruir los valores toma mucho tiempo. Lástima que hayamos descendido tanto, como dice el articulista, “según su lógica, si se elimina el objeto a robar no hay robo.” Soberana estúpidez.
    Miren el infortunio que corre otro de los seguidores de los Castros, el Hugo Chávez que se atrevió a profanar la Tumba del Prócer Simón Bolivar y ya ven ustedes el fatal desenlance que tiene, pues no respeten y pagarán las consecuencias.
    Ese “techito” ya bien sea de tejas metálicas o de fibrocemento no deberían permitirla en un Camposanto que es un Monumento Nacional porque contrasta con la riqueza cultural del lugar pero tampoco es para desmantelarlo, para dárselo a quién y para resolver qué, los problemas que “ellos” en 54 años no han podido resolver.

  3. Wilken Fernández dijo:

    Como bien usted lo expone en su artículo, la degradación de la conducta cívica ha alcanzado niveles alarmantes y es una muestra más del por qué las mal llamadas reformas no resultan en Cuba. Uno de los comentarios plantea que que el deterioro moral va a ser el más difícil de erradicar y estoy 100 % de acuerdo en ello y es que no se puede trabajar en ella hasta que no elimine el “objeto del robo” el cual es el propio sistema socioeconómico cubano; creado mantenido y perpetuado por el propio fidel castro, del cual dudo mucho que ellos mismos vayan prescindir, por ser éste precísamente la fuente de su gran fortuna.

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