Incertidumbre razonable

Foto Peter Deel

La necesidad de cambios, reformas o actualizaciones es inherente a todo sistema económico, político y social, si pretende prevalecer en el tiempo. Cuando, hace algunos años, se comenzó a plantear la urgente necesidad de cambios en el socialismo cubano, las principales autoridades, inmediatamente, declararon que no eran necesarios, porque ya se habían realizado en el año 1959 y posteriores, tratando de imponer un concepto nada dialéctico, aunque contradictoriamente se declaraban defensores de la dialéctica marxista-leninista: olvidaban que todo está en constante proceso de cambio. Entonces la palabra cambio fue rechazada.

Cuando se comenzó a hablar de reformas, la reacción fue aún peor: aquí no había nada que reformar y, los llamados reformistas, fueron separados de sus cargos y puestos en ridículo. Las autoridades no aceptaban ser consideradas reformistas, después de haber combatido contra los reformistas húngaros, yugoslavos, checos, chinos, etcétera, defendiendo a ultranza la pureza del socialismo soviético, aunque con la glasnost y la perestroika, también este fue acusado de reformista.

De todas formas, aunque se negaran de palabra, los cambios y las reformas, aún sin nombrarlos, se imponían ante un modelo en franca bancarrota. Entonces apareció la palabra salvadora: actualización. Aquí no se iban a producir ni cambios ni reformas, sino que simplemente se iba a actualizar el modelo, respetando los intocables principios socialistas. Como, por lo regular, los deseos y las realidades casi nunca marchan juntos, las realidades los superaron y obligaron a actualizar más de lo previsto teóricamente, aunque aún dista mucho de ser lo necesario. Para tratar de establecer un límite hasta donde está permitido llegar, se elaboraron y aprobaron los denominados lineamientos, que ahora se pretenden conceptualizar, lo que significa encorsetarlos y reglamentarlos. No hay dudas de que nuestras autoridades son devotas de la semántica: en esto de buscar verbos, palabras y denominaciones para manipular la realidad son expertas.

La gran incógnita del 2013 radica en, si se frenarán o se acelerarán y profundizarán las actualizaciones. Una economía en terapia intensiva, con negras perspectivas reales de mantenimiento financiero externo y la longevidad física de las actuales autoridades, crean una incertidumbre razonable. Mientras sucede lo que deberá suceder, debemos continuar tratando de ampliar los pequeños espacios logrados, tanto en lo económico como en lo político y social. Esa deberá ser la principal tarea en el nuevo año.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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