Dos términos pasados de moda

Foto Peter Deel

Conversando con el poeta Rafael Alcides sobre lo humano y lo divino, algo que hacemos habitualmente, éste me recordaba que los términos derecha e izquierda, aplicados a las diferentes posiciones políticas, habían aparecido en Cuba a principios de los años veinte, como resaca de la revolución rusa del año 1917. Nunca antes, en nuestra historia, se habían utilizado, habiendo transitado por el anexionismo, el reformismo, el autonomismo, el independentismo y, después de instaurada la República en 1902, por el liberalismo y el conservadurismo. A finales de esa época, la de los años veinte, tomaron cierta fuerza, y alcanzaron su clímax con la caída del régimen de Gerardo Machado en 1933 y años posteriores, con la legalización del Partido Comunista, rebautizado Socialista Popular, para hacerlo más potable entre las masas.

A pesar de ello, estos términos sólo eran utilizados por los comunistas en su propaganda, denominándose de izquierda, y generalizando a todos sus oponentes como de derecha. Como en realidad era un partido minoritario, en la arena política nacional la voz cantante la llevaban los auténticos, los ortodoxos y otros. El cambio se produjo en el año 1959, el año del accidente, cuando el Estado se proclamó de izquierda, e impuso su concepción política, ideológica y económica a toda la sociedad. A partir de ese momento, se trató de presentar a la izquierda como la suma de todo lo progresista, nuevo, humano, bueno, y a la derecha como la suma de todo lo arcaico, obsoleto, salvaje y malo. La vida, esa suprema jueza, demostró que ni la izquierda ni la derecha eran lo que se afirmaba: la primera demostró ser un fraude, fosilizándose, y la segunda, renovándose con el tiempo, se consolidó.

Hoy, hablar de derecha y de izquierda en un mundo globalizado es bastante anacrónico, más bien tema de diletantes, ya que ambos han sido superados por la historia. Los términos se han mezclado tanto, que sólo en los extremismos radicales son visibles algunas diferencias. Quienes apuestan por la democracia, el desarrollo, la solución de los problemas políticos, económicos, sociales y ambientales, constituyen el progreso, y quienes se aferran al totalitarismo, la falta de libertades, la involución y el inmovilismo, constituyen el retroceso. Tratar de mantener a toda costa esta dicotomía de derecha e izquierda, aprovechando su sedimentación histórica, y más aún, tratar de inyectarle nuevos bríos, es una tarea condenada al fracaso.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Dos términos pasados de moda

  1. Progreso y retroceso, desarrollo y subdesarrollo, opulencia y pobreza, esa es la humanidad

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