Foto Peter Deel
En 1959, el año del accidente, como gusta denominarlo una amiga mía, tenía varios conocidos graduados de Peritos Mercantiles y de Contadores Públicos, que ejercían sus profesiones en diferentes empresas de la producción, los servicios y el comercio. Por lo general, disfrutaban de un buen nivel de vida, debido a sus salarios, y en el país se aplicaba la contabilidad en todas las instancias, en función de una economía sana.
En algún momento, alguien determinó que no hacían falta, se desmontó el sistema establecido, y los peritos mercantiles, tenedores de libros y contadores, de la noche a la mañana, fueron transformados en simples pagadores en las empresas nacionalizadas y granjas agropecuarias, o tuvieron que cambiar de profesión, si querían subsistir. Para cortar de raíz el mal, se cerraron las Escuelas de Comercio existentes en las provincias y la de Contador Público, en la universidad. Con estas medidas, desaparecieron los controles económicos pues, en el socialismo, al igual que el dinero, no eran necesarios. La terca vida demostró con creces el gran error cometido, las consecuencias las pagó y las continúa pagando el país, y los responsables nunca han asumido ni respondido por sus equivocaciones.
Desde hace algún tiempo se promueve la importancia de los economistas y contadores, y hasta tienen una organización, la ANEC (Asociación Nacional de Economistas y Contadores) y un día (el 26 de noviembre), el cual, inexplicablemente, fue escogido por ser el día en que alguien que no sabía de economía ni de contabilidad, y menos aún de bancos, asumió la presidencia del Banco Nacional de Cuba. Leyendo las tareas que actualmente se les asignan, obviando sus años grises como si no hubieran transcurrido, parecen ser tantas, que puede asegurarse su difícil cumplimiento. Veamos: contribuir a implementar los lineamientos, diseñar los fundamentos teóricos del modelo, cursos para tenedores de libros, cursos para emprendedores de negocios, asesoramiento para fortalecer la labor de los equipos contables y el control de los recursos, preparación de los cuadros dirigentes en temas económicos, elevación de la cultura económica y otras. En pocas palabras: tratar de rescatar (uno de los verbos más utilizados últimamente) lo perdido durante años de improvisaciones y fracasos.
Sería saludable que tuvieran éxito, para bien de la nación, y también como una demostración palpable de que nunca debieron haber sido eliminados de las actividades económicas. Aunque algo tardíamente, es bueno rectificar.


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