¿Descubrimiento o invención?

Pintura de Abela

Es una verdad aceptada mayoritariamente que América fue descubierta por Cristóbal Colón, aunque aún existen quienes transfieren el honor a los vikingos, a un navegante chino o a Américo Vespucio. La pregunta es: ¿fue realmente descubierta América o ella no es más que una invención europea? Vayamos por partes. En primer lugar, América como tal no existía antes del descubrimiento. Por lo tanto, no puede ser descubierto algo que no existe realmente. Lo que se denominó entonces Indias Orientales, Nueva España. Nuevo Mundo y al final América, era simplemente un espacio geográfico habitado (o deshabitado) por diferentes etnias, que luchaban entre si por la supervivencia. Las culturas más desarrolladas (la azteca, maya e inca) ocupaban sólo porciones de este espacio, y realizaban incursiones en los espacios de sus vecinos en busca de alimentos y esclavos, con los cuales resolver sus problemas y extender su poder hegemónico. Era un arco iris de pueblos sin un denominador común.

Los europeos que siguieron a Colón, maravillados ante lo desconocido, lo clasificaron según sus conceptos y conocimientos no podía haber sido de otra forma- y lo describieron, mediante la palabra y la escritura, de manera comprensible para sus iguales, dándole un nombre a esta amalgama de tierras y gente, colocándolos a todos en un único saco, soslayando sus grandes diferencias. A partir de entonces y no antes, este pedazo geográfico del mundo se convirtió en América y fue punto de referencia, al igual que lo habían sido Asia y África en su momento, por citar sólo dos ejemplos.

Este nuevo ser geográfico inventado necesitó de determinados atributos, que lo diferenciaran del Viejo Mundo y, como es natural, les fueron dados: salvaje, exuberante, rico, sensual, violento, etcétera. América deslumbró a Europa y los hambrientos y necesitados, los aventureros, acudieron a ella como las avispas al panal y, a golpes de espada y arcabuz, la fueron moldeando a la forma y semejanza de quienes la habían inventado. La cultura más adelantada, como siempre, aplastó a las más atrasadas y, aunque se nutrió también de ellas, terminó liquidándolas como entes determinantes, en una época histórica concreta. De este proceso también se nutrió el ente inventado (América) para convertirse, con el paso de los siglos, en una realidad.

Igual fenómeno ocurrió con cada uno de sus pueblos, incluyendo al cubano. Cuba, como tal, tampoco existía: un puñado de indios arauacos llegados de diferentes partes habitaban, simplemente, un pedazo de tierra a la que nadie sabe ciertamente como llamaban. El mérito de inventar a Cuba corresponde principalmente a José Martí, aunque los europeos y otras personalidades regaron las primeras semillas. Fue él quien, uniendo los ripios dispersos a lo largo de los años, dio forma y contenido a esta nacionalidad determinando, al igual que habían hecho sus antecesores con América, sus atributos.

Martí, desmesurado idealista, inventó un país, unos hombres y una república ideales, como él se los imaginaba, pero inaccesibles al común de los mortales, de ahí el trauma de frustración que ha acompañado siempre y aún acompaña a los cubanos, al no poder alcanzar nunca las altas metas planteadas por el Apóstol. Cuba, ante esta exigencia martiana, ha debido ser un país de superhombres, de héroes y no de ciudadanos, como debiera haber sido. Si repasamos nuestra historia pasada y reciente, es fácil de comprobar: Hatuey, Guamá, Céspedes, Agramonte, Maceo, Martí, Gómez, Mella, Villena, Guiteras, Chibás, Echeverría, Frank País, Camilo y otros, hasta la creación de héroes por decreto, común en los últimos años. Esta nación inventada, según su creador, estaba predestinada a convertirse en faro de América y del mundo. Tarea difícil, que tuvo continuadores y que, sin darnos cuenta, nos llevaron a creernos en verdad más importantes de lo que realmente somos: una gota alargada de tierra con salpicaduras en el mapa del mundo.

Entre ser descubiertos y ser inventados afloran diferencias sustanciales: se descubre lo que ya existe, lo que tiene forma y contenido, un cuerpo que respira y vive por si mismo; se inventa lo que no existe. Para nuestra desgracia común, América y Cuba son simples invenciones, con el lastre que ello conlleva: creernos centros del mundo y determinantes principales en su andar. Esta mentira compartida ha sido y es utilizada por nuestros caudillos, pertenezcan a donde pertenezcan, para hacer sus carreras políticas y eternizarse en el poder, constituyendo nuestro mal genético.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a ¿Descubrimiento o invención?

  1. 123guillermo dijo:

    Que bien lo has diho Fernando , me gusto !!!! Saludos Cordiales , Guillermo Navarro

  2. Que interesante su artículo. La Cuba de hoy es una Cuba inventada por los castristas, una Cuba totalmente falsa.

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