Un producto de mala calidad

Foto Rebeca

Las ideas socialistas, que a finales del Siglo XIX y primera mitad del XX, gozaron de cierto auge en algunos sectores de la población mundial, una vez llevadas a la práctica en numerosos países, fracasaron estrepitosamente, no resolviendo ninguno de los problemas que prometían solucionar, sumiendo a sus habitantes en el atraso y la pobreza.

En el caso de Cuba, resumidas en un socialismo vernáculo, rico en excesos y absurdos, no se alcanzó siquiera el mínimo logrado por sus hermanos del Este de Europa, teniendo el país que ser subvencionado, principalmente por la extinta Unión Soviética. Planes faraónicos improductivos, eliminación de los controles económicos, no necesidad del dinero, política exterior de gran potencia y otras barbaridades similares, hundieron a la Nación e hicieron malgastar tiempo y recursos a generaciones de cubanos, embaucados en las ideas del socialismo, como mítica cura para todos los males sociales.

Hoy, estas banderas raídas sólo son enarboladas por algunos demagogos que, aunque no creen realmente en ellas, pretenden confundir a las masas políticamente atrasadas, y por ciertos personajes de la izquierda tonta e ingenua mundial, más como pose social que como compromiso militante real.

A veces, en un juego de palabras, se pretenden equiparar a las ideas socialdemócratas, vigentes y aplicadas exitosamente en algunos países europeos, cuando unas no tienen nada que ver con las otras, ya que en estos países se respeta la libertad de opinión, existe la propiedad privada y los ciudadanos disfrutan de todos sus derechos, cosas inexistentes en el socialismo real, sólo que en ellos se presta gran atención y se dedican cuantiosos recursos a los problemas sociales, disfrutando de magníficos sistemas de salud, educación , seguridad social y otros.

Tratar de vender el socialismo como opción de desarrollo, es ofertar un producto de mala calidad, que ya ha demostrado con creces (y también con miseria, sufrimiento, dolor y hasta sangre) su ineficiencia. Por algo, quienes lo sufrieron, no quieren volver a oír hablar de él y, menos aún, restaurarlo en sus países.

Tropezar con la misma piedra una y otra vez, parece ser una cualidad de los cubanos, al igual que aquella de siempre pasarse o quedarse corto, sin encontrar el justo medio. Actualizar el socialismo es simplemente eso: continuar tropezando con la misma piedra.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a Un producto de mala calidad

  1. Recuerde usted, Fernando, que se escribió “un fantasma recorre a Europa, el fantasma del comunismo”.

  2. Angel Martinez dijo:

    Los Castros gobiernan porque los cubanos obedecemos

  3. Bueno que se puede decir y donde queda Venezuela?

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