Pobreza contra riqueza

Foto Rebeca

Un conocido mío tenía por costumbre alardear del hambre que había sufrido en su niñez y adolescencia, teniendo hasta que hurgar en los latones de basura, y de la pobreza en que había vivido su familia. Esto le granjeaba la compasión de la mayoría. Un día, por casualidad, su madre, enterada de ello, nos aclaró airada: Nunca pasó hambre, porque su padre y yo siempre trabajamos, ni tampoco le faltaron zapatos, ropas ni escuela. A partir de entonces, lo respetamos menos. El hecho es real y la aclaración se produjo en el año 1970.

En este país, durante decenas de años, oficialmente se ha promocionado la pobreza, alabándola como si fuera una virtud, y se ha desacreditado la riqueza, llegando hasta el absurdo de penalizar la prosperidad. Esto se ha realizado, tanto en el ámbito nacional como internacional. De acuerdo con esta filosofía, quien es pobre, sin analizar las causas, reúne todos los atributos posibles: nobleza, modestia, inteligencia, valentía espíritu de sacrificio, ternura, lealtad, solidaridad, honradez, etcétera y, quien es rico o próspero, sin analizar las causas, reúne todos los defectos posibles: prepotencia, ostentación, soberbia, envidia, cobardía, inmoralidad, deshonor, deslealtad, dureza, brutalidad, etcétera.

Tan hondo ha calado esta absurda filosofía en las mentes de muchos ciudadanos que, sin darse cuenta, reaccionan negativamente contra todos aquellos que con talento, habilidad, trabajo y tesón, son capaces de crear prosperidad y riqueza, aún en las difíciles condiciones cubanas, tratando de aplastarlos y hasta de desaparecerlos de la escena social, como si fueran seres repudiables. Desde esta posición, apoyan todas las medidas dirigidas a cortarles las alas, porque para ellos: quienes prosperan lo hacen porque cometen ilegalidades, y la legalidad sólo existe en la pobreza. Con estos presupuestos filosóficos es comprensible el fracaso de la economía nacional, y la situación de crisis en que ha vivido y vive el país, desde hace más de medio siglo.

La pobreza, por mucho que se alabe demagógicamente por quienes no son para nada pobres, sólo genera más pobreza y miseria, mientras la riqueza genera riqueza y prosperidad. Así es como funciona en la realidad: los ejemplos sobran, y sólo no los ven quienes no quieren verlos, por incapacidad o por conveniencia. Si se pretende avanzar y lograr desarrollo, hay que invertir los términos: penalizar la pobreza y promocionar la riqueza. Mientras más riqueza se cree, más se reducirá la pobreza, y el país transitará por una vía segura y estable. Promocionar la riqueza no significa hacer ricos a cientos o miles de ciudadanos, sino permitir prosperar a todos sin tantos impedimentos. Una clase media fuerte y pujante es el ideal de cualquier nación, y así ha sucedido en los países más ricos del mundo: no lo son porque tengan muchos millonarios, sino porque poseen una amplia clase media, que abarca a toda la sociedad, y ejerce su influencia benefactora sobre ella.

Esa era la realidad cubana en proceso antes de la involución. Hoy se vuelve una necesidad evolutiva, para poder existir como nación. Profundos cambios económicos, políticos y sociales, acompañados de una nueva mentalidad, más en sintonía con la razón que con la ideología, constituyen la única solución.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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2 respuestas a Pobreza contra riqueza

  1. Armando dijo:

    Quiero abundar mas en un tema que tocaste de refilon, en realidad los responsables principales de la hecatombe cubana, empezando por Fidel Castro, Raul Castro, familia, allegados incondicionales, generales y doctores que han logrado estar cercanos al poder han vivido y viven en la mas absoluta opulencia, claro todo muy discreto, con cercas, jardines y guardias que impiden ver para adentro, esto ha permitido inclusive acusarlos de enriquecimiento y ostentación cuando han caído en desgracia (por supuesto la acusación viene de arriba), una riqueza que no ha necesitado dinero por cuanto estos han sido y son duenos del país entero.

  2. santiaguero dijo:

    Me recuerdo ahora de mi ninez asistiendo a la escuela primaria,recuerdo las clases de adoctrinamiento y los maestros hablandonos del hambre que pasaba el pobre en Cuba que era la gran mayoria,recuerdo como me decian que los pobres nos teniamos que conformar con los huesos de la res y la piltrafa,quemucha gente fue a la cama muchas veces con solo un pan con timba(pan,guayaba y queso blanco) y que el agua con azucar era el refresco y el jugo del pobre y yo me pregunto si eramos pobres o ricos,porque ahora ni sonar siquiera con una sopa de huesos de res o un caldo de sus patas,el queso no se conoce y el azucar apenas alcanza para el cafe malo que bebemos,de pobres nos coronaron miserables y ya comer boniato con picadillo de piltrafa es una opulencia.Necesitamos un cubano que nos dirija,no alguien de ascendencia gallega,y que conste no tengo nada en contra de la alpargata

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