La “bolsa negra”

La bolsa negra

Hace unos días, conversando con un grupo de amigos, preocupados todos por el desabastecimiento en las tiendas recaudadoras de divisas y el incremento de la bolsa negra, también conocida como mercado negro o subterráneo, intercambiamos algunos criterios, que pueden resultar interesantes.

En primer lugar, el desabastecimiento responde a la falta de recursos financieros, para adquirir artículos y productos en el mercado internacional, y a la pobre producción nacional, incapaz de abastecer el mercado y de sustituir importaciones. Ambos fenómenos, conjugados, traen por resultado anaqueles vacíos o rellenados con algún producto de poca demanda, tratando de ofrecer una falsa imagen de abundancia en nuestros comercios.

A falta de artículos y productos necesarios para la vida diaria, se establece y desarrolla la bolsa negra, máxime si a los pocos que se ofertan en los comercios, se les elevan los precios, con el objetivo de obtener las mismas ganancias, con menor cantidad de ellos. La bolsa negra crece o decrece, según existan menos o más artículos y productos en oferta, y también en relación con sus precios. La fórmula es sencilla: si el artículo o producto abunda, y en el comercio tiene un precio elevado, en la bolsa negra se obtiene por uno mucho menor; si el artículo o producto escasea y no se encuentra en el comercio, en la bolsa negra se obtiene por un precio mucho mayor, a veces el doble y más, en dependencia de la cantidad de intermediarios que existan entre el vendedor y el comprador. En el primer caso se afecta al Estado, monopolizador del comercio, y se beneficia al ciudadano, y en el segundo, se afecta al ciudadano que, como lo necesita, no tiene más remedio que pagarlo caro o desistir de él.

Hasta ahora, la bolsa negra se ha combativo principalmente con medidas represivas: aparatosas redadas, con la participación de inspectores estatales y agentes del orden público, en lugares donde se conoce se concentra la misma. Más allá del espectáculo, el corre-corre y la gritería, sus resultados han sido bastante limitados: a los pocos días reaparece, por lo regular con más bríos. Parece ser, como está más que demostrado históricamente, que la única forma de reducirla (eliminarla resulta prácticamente imposible) es con un abastecimiento y oferta estables, que satisfagan las necesidades de la población, sin baches, durante todo el año. Mientras esto no se logre, continuaremos dilapidando recursos y tiempo en la preparación de inspectores estatales (ya deben sumar miles), pagándoles elevados salarios para que no se corrompan ni se dejen sobornar, y todo continuará igual o, tal vez, peor.

La bolsa negra, en definitiva, no es más que uno de los muchos fenómenos negativos desarrollados por la crisis nacional. Mientras ésta no sea asumida seriamente, más allá de acuerdos, resoluciones y lineamientos numerados de dudoso cumplimiento y efectos reales, la bolsa negra continuará y crecerá. Aunque no deseada por nadie que piense responsablemente, en este momento constituye una vía de escape, para quienes la ejercen y para quienes participan en ella como clientes, a pesar de que sea ilegal, perseguida y sancionada jurídicamente. Como dice un vecino mío: Aquí, desde que nos levantamos, estamos cometiendo ilegalidades. ¿No es acaso ilegal la tacita de café de calidad (no el de la bodega mezclado) y el vaso de leche (que no te corresponde, por tener más de siete años) que nos tomamos cada mañana?.

Tal vez algún día no muy lejano, con bolsa negra incluida, podamos volver a vivir en la legalidad. Mientras tanto, aunque no sea muy ético: ¡Sálvese el que pueda!

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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3 respuestas a La “bolsa negra”

  1. Angel Martinez dijo:

    La bolsa negra en Cuba ha salvado al pueblo y ha hundido al estado.

  2. @arlencezar dijo:

    Lido este artigo no nordeste do brasil, enquanto hiuver pessoas com coragem como voces a ditadura nao ficara ilesa, abaixo a ditadura.

  3. En el próximo octubre voy a cumplir 28 años de haberme ido de Cuba, este relato de la realidad ha existido siempre en la Isla bajo el régimen castro-comunista y muy a pesar del mismo el ‘estado’ de cierta manera se hacía de la vista ‘gorda’ para así aliviar la necesidad de su mal trecha “Libreta de Abastecimiento”; sucedía en la bodega, en la carnicería, en la tienda de ropa y en todos los servicios brindados al pueblo con el llamado “amiguismo” . Se ve que nada ha mejorado y nada ha cambiado hace 28 años atrás.

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