Preferimos otro primer lugar

Llegaron a su fin los XXX Juegos Olímpicos Londres 2012, en los cuales atletas de 204 países compitieron fraternalmente por triunfar, en un ambiente festivo. Agradecimiento y respeto merecen todos, hombres y mujeres, hayan alcanzado o no medallas, por los emocionantes momentos que nos hicieron vivir, compitiendo bajo la bandera del país donde nacieron, u otra donde decidieron hacer realidad sus proyectos de vida.

En el caso cubano, todo hubiera sido magnífico si hubiéramos actualizado nuestras viejas y absurdas posiciones, donde todo se resume en batallas y combates, y en la exaltación de un patriotismo y nacionalismo de barrios, que en lugar de granjearnos respeto es motivo de burlas.

Desde el mismo momento del abanderamiento de la delegación deportiva, ya se plantearon las bases político-ideológicas, por las que debería regirse, al hablar de: la influencia nefasta del capital, los deportistas que son tratados como mercancías, la subversión ideológica del enemigo, la incitación a la deserción y desideologización de nuestros deportistas para que rompan con su pueblo, enfrentar el enfoque revolucionario, humanista y formador del deporte al concepto envilecedor y egoísta, promovido por los mercaderes del deporte mundial, etcétera.

Continuó con nuestros narradores y comentaristas, algunos de los cuales recordaban a exaltados comisarios políticos, en plena actividad de ideologización de las masas. Ya en la apertura, en el espectáculo inaugural, dieron muestras de su carencia de conocimientos (podían haberse asesorado) sobre la historia de Gran Bretaña, lo que les impidió comentar lo que estaba sucediendo. Si no hubiéramos echado mano a lo que sabíamos sobre esa nación, no habríamos entendido el porqué de las representaciones sobre la campiña, la revolución industrial, el sistema de salud (orgullo de los británicos y considerado uno de los mejores del mundo), la vida actual y personalidades de las ciencias y las artes. Al comienzo de los diferentes eventos y durante su desarrollo, se dedicaron a describir y exaltar desmedidamente (un mal nacional) a los atletas cubanos, en detrimento de los restantes, aunque éstos fueran más importantes y obtuvieran mejores resultados que los de por acá. Al competir, los cubanos tenían corazones que no le cabían en el pecho, eran hombres y mujeres de acero, corrían sobre brazas ardientes, subían el Everest sin equipamiento y otras tonterías similares. Sus medallas de bronce brillaban como el oro, las de plata eran más grandes y, las de oro, las más importantes e históricas. Los lugares quinto, séptimo, décimo, etcétera, constituían grandes logros y merecían aplausos. En algunos casos nuestros atletas habían competido enfermos, sin poder prepararse adecuadamente y sin el fogueo internacional necesario. La lista de justificaciones podría hacerse interminable.

Nuestros narradores y comentaristas son sólo un ejemplo de la idiotologización aún imperante en nuestros medios, así como de la intolerancia rampante. No entender que un atleta compita por el país donde reside y es ciudadano, y no por el país donde nació, en una época de globalización, demuestra conceptos retrógrados y absurdos, anclados en el pasado. No es de extrañar que un país donde se piense así, ande tan mal política, económica y socialmente. Al final Cuba ocupó el lugar décimo quinto por países y, como ya repiten los medios oficiales, el primero entre los países iberoamericanos. No es sorpresa, para un país que dedica grandes recursos a los deportistas de alto rendimiento, con fines de propaganda política. Los cubanos preferiríamos que se ocuparan primeros lugares en otras áreas, como por ejemplo: en la producción agrícola y ganadera, en los servicios de transporte, en la salud y la educación reales, en el respeto a los derechos ciudadanos, en la convivencia social, en el acceso a una vivienda decorosa, etcétera.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Preferimos otro primer lugar

  1. Wilken Fernández dijo:

    No pudiera estar más de acuerdo!!!!!

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