Malgastar tiempo y recursos

La Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), organización gubernamental que pretende venderse como no gubernamental (ONG), ha lanzado la convocatoria para su próximo congreso en el año 2013. Su consigna por un periodismo revolucionario en defensa del socialismo no deja lugar a dudas. Desde ahora podemos asegurar sobre qué se conversará y qué se aprobará unánimemente. Podrían ahorrarse el congreso y también tiempo y recursos. Para la cofradía que es la UPEC, periodismo revolucionario es estar de acuerdo con todo lo que decide el gobierno, apoyarlo y darlo a conocer a las masas, ser incondicional a sus políticas, sin hacer ningún tipo de crítica no autorizada o cuestionamiento, y cumplir sus órdenes. Lo de en defensa del socialismo parece una ironía: ¿cómo defender algo que ha fracasado en todo el mundo, inclusive en Cuba? La prensa alternativa y los periodistas independientes no cuentan, no son cubanos y pertenecen a otra galaxia.

Recuerdo a una autoridad de emigración que, en el aeropuerto José Martí de La Habana, una vez se paró delante de un grupo de viajeros que hacía su entrada en el mismo, después de descender de un avión, y les dijo: Formen una fila a partir de esta línea imaginaria y señaló el piso. Los viajeros se miraron extrañados y comenzaron a murmurar, ante planteamiento tan absurdo. Nuestros periodistas revolucionarios ni se miran ni murmuran: ellos tienen bien clara la línea real (no imaginaria) que no pueden cruzar.

En el criticado pasado republicano, había periódicos y periodistas de todas las tendencias políticas. Junto al conservador Diario de La Marina existía el radical (comunista) Hoy. Entre ellos aparecían diferentes gradaciones: El Mundo, Información El País, Excelsior, El Crisol, Mañana, Prensa Libre, Alerta, La Calle, Ataja, Tiempo en Cuba y otros. El ciudadano tenía acceso a opiniones diferentes y, al aceptar las que valoraba como más justas o acordes con sus criterios personales, se hacía de una nueva o reforzaba la suya propia. La prensa no era una sola al servicio de los poderosos, como se ha tratado, y aún se trata, de hacer creer a la población.

Tal vez la UPEC, si desea ser respetada, debiera plantearse un periodismo verdaderamente crítico (sobra tela por donde cortar), responsable, libre, sin pedir permisos y sin ataduras ideológicas, que reflejara el pensamiento y los criterios de los diferentes sujetos de la sociedad civil y no sólo los del gobierno. Continuar haciéndole el juego al llamado pensamiento único, el cual nunca ha existido, ni existe, ni existirá, es una pésima decisión.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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