Especulaciones

Foto W.López

La verdad sobre el accidente en que perdiera la vida Payá Sardiñas, ha sido objeto de diferentes especulaciones. La fuente de ellas es absoluta responsabilidad de las autoridades cubanas quienes, desde el primer momento, trataron de restarle importancia al mismo, presentándolo como un simple accidente de tránsito más, de los muchos que ocurren en el país, olvidando que, por ser quien era la víctima principal, alcanzaría relieve, tanto dentro como fuera de Cuba. Acostumbradas a obviar a los opositores políticos, bajo el absurdo criterio de que, si no se habla de ellos no existen, una vez más se equivocaron: definitivamente, son expertas en tropezar con las mismas piedras.

Lo primero que llamó la atención fue, precisamente, la escueta información sobre el hecho, aparecida en la página 6 del diario Granma del lunes 23 de julio, como para que pasara sin pena ni gloria, en un país donde la muerte de cualquier ciudadano políticamente cercano al régimen, es reflejada en titulares, con despedida de duelo, cortejo fúnebre, ofrenda floral especial y hasta algún que otro orador designado, en dependencia de la procedencia e importancia del mismo: artista, deportista, científico, histórico, etcétera.

Lo segundo, la planificada represión desatada a la salida de la parroquia San Salvador del Mundo, en la barriada del Cerro (donde residía Payá), para impedir que el cortejo marchara a pie hasta el cercano Cementerio de Colón. A pesar de ella, el entierro fue multitudinario, lo cual es comprobable en las fotos publicadas en la Internet, ausentes, como resulta habitual, de los medios de comunicación oficiales.

Lo tercero, el exhaustivo informe oficial, con testimonios de testigos oculares y peritos con muchos años de experiencia, tratando de demostrar que la vía estaba correctamente señalizada, y que la total responsabilidad recaía sobre el conductor (el ciudadano español Carromero, lesionado en el accidente), por no atenderlas, conducir a alta velocidad y no maniobrar correctamente ante el peligro, violando varios artículos del recién estrenado Código de Seguridad Vial, debido a lo cual sería enjuiciado según las leyes cubanas.

Lo cuarto, la controlada conferencia de prensa del ciudadano sueco Modig (lesionado también en el accidente), presentada en el programa Mesa Redonda del canal Cuba Visión, en la cual, en lugar de centrarse en esclarecer el accidente, se trató de marcar una connotación política, tratando de demostrar que, tanto los fallecidos como los lesionados, se encontraban realizando actividades desestabilizadoras contra el gobierno, con posibles implicaciones legales para los ciudadanos extranjeros y, de paso, lanzar algún descrédito sobre la figura de Payá. Ayer se transmitió, por el mismo canal televisivo, un material sobre Carromero, y hoy apareció en el diario Juventud Rebelde un artículo por encargo, hablando de violaciones de las leyes del tránsito cometidas por éste en España. Parece que el chivo expiatorio escogido para el nuevo telenovelón, al estilo del transmitido de Alan Gross, es Carromero. Resulta lógico: pertenece y es un dirigente de la organización juvenil del Partido Popular, que gobierna actualmente en España, el cual no es nada cercano al gobierno cubano. Como es habitual, las autoridades tratarán de sancionarlo ejemplarmente, con el objetivo de mantenerlo como moneda de cambio, para utilizarlo ahora o en cualquier otro momento propicio. Mi amigo Cheo, que siempre está en la viva, me comentó: se lo sirvieron en bandeja de plata.

Es verdad que ya los tiempos no son los mismos, aunque hay quienes no piensan así, ni los personajes son tan iguales, aunque se parecen bastante. Debiera existir, al menos, un poco más de pragmatismo político a la hora de analizar el caso, y abandonar el sobreactuado y gastado papel de víctima eterna y querer siempre sacar ganancias. De todas formas, estos traspiés de las autoridades, causados por el síndrome del secretismo (se critica en las tribunas pero se aplica en la práctica) y por su ceguera política, que les impide ver la realidad cambiante del país y pretenden obviar o acomodar los hechos a sus necesidades de supervivencia, en lugar de darles mayor credibilidad se la restan.

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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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Una respuesta a Especulaciones

  1. Más claro ni el agua. Un análisis de una verdad objetiva sin medio ni paños tibios, directa.

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