Una delirante campaña mediática

Foto Peter Deel

Hasta ahora no me había decidido a escribir sobre los cinco espías cubanos, que cumplen condenas en los Estados Unidos, principalmente por consideración y respeto a los sentimientos de sus familiares. Sin embargo, ante la delirante campaña mediática desencadenada por las autoridades cubanas, con la complicidad manifiesta de estos, considero necesario esclarecer algunas cuestiones, demasiado manipuladas para convencer a nacionales y extranjeros de una supuesta inocencia, y de que todo no es más que una agresión del imperio contra unos pobres cubanitos.

Estos cinco ciudadanos fueron capturados in fraganti, después de una intensa y exhaustiva investigación para acumular evidencias, realizando labores de espionaje como agentes de la inteligencia cubana sembrados en Estados Unidos, formando parte de la Red Avispa con siete más, que aceptaron testificar, de los cuales, aunque son tan cubanos como estos, con familiares también, no se ha dicho ni se dice una sola palabra: dejaron de existir, entraron en el limbo de las no personas. Todos confesaron su culpabilidad y fueron juzgados por un jurado, con la composición del cual tanto la fiscalía como la defensa estuvieron de acuerdo, en el Estado donde cometieron sus delitos, y condenados a diferentes penas, según sus grados de responsabilidad y de cooperación con la justicia, para el esclarecimiento de los hechos.

Aunque ya llevaban detenidos cerca de tres años en proceso de acumulación de pruebas, los cubanos nos enteramos sólo cuando fueron juzgados, ya que el habitual secretismo se encargó de ocultarlo. A pesar del infantil razonamiento de que estaban espiando para proteger a Cuba y a los Estados Unidos de los terroristas (es como encontrar a un extraño no autorizado dentro de nuestra casa y que este, al ser descubierto, argumente que había entrado para protegernos), que nadie con un mínimo de inteligencia puede aceptar, este se ha convertido en la bandera de lucha por la denominada causa de los cinco, y existen hasta personalidades internacionales que la esgrimen, no sé si por oportunismo político, inercia mental o verdadera falta de elemental raciocinio.

Durante estos años, además de tener a su disposición un equipo de abogados norteamericanos y cubanos, pagados con el dinero del pueblo cubano, sus familiares han practicado y practican el turismo internacional, a costa también del bolsillo de Liborio, y hasta se han convertido en celebridades nacionales, con presencia en cuanto acto público se realice. Hablan de condiciones de encarcelamiento terribles e infrahumanas y violación de derechos, cuando en realidad cumplen sus condenas en adecuadas instalaciones carcelarias, con atención médica, bien alimentados y vestidos, aseados, con celulares y acceso a Internet, pudiendo recibir visitas, estudiar, escribir cartas patrióticas, enviar mensajes de solidaridad y agradecimiento, jugar partidas de ajedrez con los niños cubanos y hasta escribir poemas, pintar y realizar exposiciones de artes plásticas, condiciones muy diferentes a las de los presos en Cuba.

Por si no fuera suficiente, tienen también a su disposición al Presidente de la Asamblea Nacional, cuyo principal contenido de trabajo parece ser, según la opinión de la calle, atenderlos a ellos y a sus familiares, y convocar y abrir y cerrar, a golpes de martillo, las dos sesiones anuales de dicho órgano. Se ha llegado hasta el absurdo de plantear en la prensa que el caso de los cinco es la causa irrenunciable de la nación cubana. Siempre hemos tenido problemas con la justa medida de las cosas: o nos pasamos o nos quedamos cortos. Regularmente nos pasamos.

Es humano y comprensible apelar y luchar por la libertad de los seres queridos, aunque hayan delinquido. Puedo entender hasta que existan personas que, por convicción o fanatismo, entreguen en prisión años de sus vidas y mucho más. Lo inaceptable es manipular la verdad para sensibilizar a los ciudadanos y tratar de lograr, mediante ello, lo que no se pudo lograr ante los órganos de justicia correspondientes. Una paranoia gubernamental no tiene por que convertirse en una paranoia nacional. Estos cinco ciudadanos han tenido más posibilidades de apelaciones, que las que tuvieron los tres jóvenes cubanos fusilados en menos de setenta y dos horas, después de ser detenidos, procesados, juzgados, sancionados, presentadas las apelaciones, ratificadas las condenas, etcétera, en una demostración de eficiencia de la justicia cubana.

Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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4 respuestas a Una delirante campaña mediática

  1. frank dijo:

    El unico problema de estos regimenes totalitarios es, su arrogancia, su sentido de la injusticia, y el asesinato, como un estado sin derechos, ellos tienen todo el poder de cambear la constitucion que ellos mismo hacen y aprueban cuando les de la gana, acomodandola a su gusto,despues del ano 1959, la nacion empezo una larga carrera de descomposicion material, economica, y se ha despedasado la nacion, esta es una virtud que tienen estos regimenes, destrozar las naciones destruirlas y despues echarles la culpa a otro, osea el sistema esta quebrado en el mundo porque es inoperante, ahora una cosa si hay que aplaudirles y es que son maestros de la propaganda, la mentira, y la infamia informativa, en fin son unos perfectos descarados, sinicos, y asesinos,

  2. Ricardo Lastres dijo:

    Fernando Dámaso, mi nombre es Ricardo Lastres y también estudié en los Escolapios de Víbora, también me gradué de Perito Mercantil, un poco después que tú ya que nací en 1934. No se si te acordarás de los hermanos Argilagos, el más chico era condiscípulo mío.
    Se te olvidó mencionar al director el inefable, bonachón Padre Pedro Rifer.
    Gracias por hacernos recordar aquellos felices tiempos en nuestra querida escuela.

  3. Ricardo Lastres dijo:

    Ahh… Tambien se te olvidaba ( a mi también) el maestro Fernández, Jorge Arango, Millares, el Padre Capdevila. Ricardo Lastres

  4. Joel. dijo:

    Muy bueno su escrito,esta muy bien redactado.Estoy totalmente de acuerdo con ud en este articulo suyo.

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