Adicción a la prehistoria

Hace unos días, una valla pública de propaganda, exigiendo la liberación de cinco sancionados cubanos que cumplen condenas en cárceles norteamericanas, aparecida en Miami, fue noticia de primera plana en el diario Granma. También se ha hecho propaganda sobre las giras de artistas cubanos, residentes en la isla, por los estados de la Unión. Todo esto es saludable y bueno. Apuesta por la necesaria tolerancia, aunque la valla se haya retirado y se produzcan algunas manifestaciones en contra de los artistas. Es comprensible, después de tantos años de desencuentros. Sería justo que apareciera aquí, y recibiera igual propaganda, alguna valla exigiendo la liberación de los presos políticos, y que artistas que viven en el exterior, y que están prohibidos en Cuba, pudieran ofrecer conciertos y su música se transmitiera por la radio y la televisión.

  1. Por estos días, también en el mismo diario, apareció una nota oficial, repudiando el encuentro de los representantes de la delegación norteamericana que participó en las conversaciones sobre los acuerdos migratorios, con algunos disidentes cubanos, denominándolos mercenarios, y repitiendo las viejas consignas contra el intervencionismo imperial. Llama la atención, ya que es práctica del gobierno cubano, que sus dirigentes y representantes, cuando visitan cualquier país, inclusive los Estados Unidos, se reúnan con opositores al gobierno establecido, y hasta organicen y participen en actos públicos propagandísticos. Parece que en unos casos es válido y en otros no.
  2. Un defenestrado funcionario, que se movía en la esfera ideológica, planteó una vez que, para dialogar, era imprescindible que los dialogantes se respetaran, y acudieran al diálogo con dos maletas: una para recibir y otra para dar. No sé si este planteamiento aceleró su destitución del cargo.
  3. Parece ser una fórmula inteligente y simple, aunque los hechos demuestran su no aceptación por quienes viven anclados en la prehistoria política, enmascarándola con un patriotismo desfasado que, en lugar de abrir caminos para el entendimiento, apuesta por el enfrentamiento y la violencia, alejando la necesaria unión de todos los cubanos, residan donde residan y piensen como piensen.
  4. Las medidas superficiales que se aplican en la economía y que, con el paso del tiempo e impulsadas por la realidad, cada vez serán más profundas, deben ir acompañadas también de cambios en la política, tanto en la interior como en la exterior, más pragmáticos y acordes con los tiempos que corren. Son necesarios para salvar la nación.
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Acerca de Fernando Damaso Fernandez

Fernando Dámaso Nací en 1938, en La Habana. Soy Sagitario. Estudié en los Escolapios de la Víbora y me gradué de Perito Mercantil. Trabajé en publicidad (investigador de mercado y productor de comerciales y programas para la televisión); también fui militar. Me interesa la literatura, el cine, los deportes profesionales y la naturaleza. Hace años escribo.
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